Todos estamos invitados

Definitivamente, el cine español no atraviesa un buen momento. Por mucho que se impongan cuotas de pantalla y subvenciones ministeriales no parece sacar cabeza. Pero viendo esta película se pueden sospechar algunos de los motivos. Supongo que resulta necesario el agradecimiento a Manuel Gutiérrez Aragón por atreverse, dadas las circunstancias, con un proyecto sobre el miedo en el País Vasco; ese miedo que viven muchas personas sólo por el hecho de criticar públicamente a la organización terrorista ETA, negarse a su financiación o pertenecer a determinada fuerza política; situación tan real como intolerable para cualquier demócrata, sea del signo que sea. La propuesta es, de entrada, valiente; porque no son muchos los films hasta ahora que han abordado la cuestión, y ninguno -que recuerde- ha tratado directamente la denuncia del silencio cómplice que mira hacia otro lado y la tragedia de las personas amenazadas en Euskadi.

Pero al margen de sanas intencionalidades, la película como lo que es, o mejor dicho como lo que debería ser, cine, resulta bastante decepcionante. Tratándose de un tema tan extremadamente delicado, aporta poco o nada a lo que ya sabemos todos, a lo que podemos oír en cualquier conversación de sobremesa después de un telediario, o en el bar de la esquina charlando con los amigos. Porque tiene un guión muy poco elaborado, lleno de frases tópicas que recurren en exceso al efectismo; porque es una historia con demasiadas casualidades que resulta a ratos confusa y, en su final, poco creible. Además, las actuaciones y el tratamiento de los personajes dejan bastante que desear y hacen agua por todos lados: el etarra, mas que amnésico, parece preso durante todo el film de un ataque de idiotez aguda; sus compinches, gente con muy malas pulgas, se asemejan más a pandilleros de instituto que juegan con pistolas que a miembros peligrosos de una banda terrorista organizada; y el profesor universitario, que es el amenazado, carece de diálogos y actitudes coherentes a la situación que está viviendo. Un claro ejemplo podría se que, a pesar de verse obligado a cambiar de casa y a llevar escolta las 24 horas, se le ve salir solo y perderse entre el gentío durante las fiestas de San Sebastián esperando que le peguen un tiro.

Luego está el aspecto estético, el de la cámara, el que hace que el cine sea arte y no una mera suma de fotogramas. Amén de la muestra gastronómica ofrecida, que de verdad dan ganas de esa sopa de rape y esas cocotxas, la película carece de imágenes sugerentes que cuenten cosas, por sí solas, de miradas, de rostros, de cambios de luz, todo eso que te mantiene pegado a la butaca, que invita a descubrir sensaciones, que sorprende y te transporta al mundo de los personajes, que es capaz de seducir por su estética, que te hace pagar a gusto la entrada y no esperar unos meses a que esté en un videoclub, porque quieres disfrutarla en la pantalla grande. Pero nada de esto ocurre con “Todos estamos invitados”, donde lo único que se pretende dejar claro es la constante angustia y miedo del protagonista, insitiendo hasta el límite de lo cansino por su reiteración, pero sin ir más allá de la repetición de una idea.

Sin embargo, ha sido bien acogida por la crítica y por el reciente Festival de Málaga, en el que ha obtenido el Premio del Jurado. No deja de ser significativo que se otorguen premios por razones puramente extra-cinematográficas. Y vete la casualidad de que una de las guionistas sea Ángeles González Sinde, actual presidenta de la Academia de Cine, muy dada en advertir sobre el peligro de la fuga de talentos hacia EEUU si no se valora la cinematografía nacional (aunque ello suponga un apoyo artificial y no sea el público quien lo otorgue) y, dicho sea de paso, bastante pródiga en discursos a favor del canon digital. Y no sé porqué presiento que esos motivos extra-cinematográficos para alabar los méritos del film van más allá de la honesta pretensión de difundir su mensaje, más allá de denunciar la situación de terror en Euskadi; porque si la cosa quedase ahí me parecería justificable, a pesar de la lamentable calidad de la película. Pero sucede que, cuando la estás viendo, da la sensación constante de estar recortada, de que faltan escenas, de que no encajan bien todos sus elementos, de que algo más falla, no ya sólo en cuanto a profundidad de los personajes.. hay determinadas situaciones que no vienen a cuento, inconexas, sobrepuestas. No quiero ni sospechar que el impulso mediático que se le ofrece tenga otro fin que el apoyo a la intención del metraje en sí mismo… porque la sóla idea de que la difusión del mensaje haya sido un mero pretexto para elaborar un producto cuyo único objeto sea su comercialización, algo que llegue al público patrio, que “venda” a base de tocarle la fibra al españolito de a pie, respaldado por el beneplácito académico y ministerial.. en ese hipotético caso, además de repulsivo, sería francamente indignante.

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7 thoughts on “Todos estamos invitados

  1. No la he visto todavía soy sincero, pero he oido comentarios de todo tipo, que si no se moja el director, que Jenada está bien, etc.

    En estos casos lo mejor verlouno con sus propios ojos.

    Saludos…

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  2. así que el etarra es medio lerdo? el paisaje vasco no parece ni bonito? Bueno, yo lo que haría es mandarle el post a Ángles para que reflexione, te ha quedado “institucional” (es difícil) a a la par que bien argumentado.
    Creo que fue una pena algo que pasó -todavía nosé qué- con “La pelota vasca” y Julio Medem no sé si fue su decisión de inclinarse por el documental y no por la ficción o en qué estuvo el “error” de no haber dado en la clave de esa oportunidad que se brindaba de ver el tema de una manera que gustase y conmoviese. “Yoyes” no está nada mal! Sí, la gente no tiene por qué ir a ver una película sólo porque sea sobre un porblema que le toquede cerca en mayor/menor medida, para eso podría ir a un congreso, seminario, etc. pero una película tiene que ser, además, buena, claro. besos

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  3. Interesante tu web babel. Veo que escribes sobre esa parte realmente alternativa que es el cine que se hace en muchos paises y que demuestra que no únicamente Hollywood tiene esa concesión.

    Agradezco tu visita a mi web de música y desde ahora te enlazo con la mia, y la recomendaré entre mi media docena de fieles lectores.
    Un saludo desde México.

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  4. Lapor, tienes razón en que Yoyes se salva de la quema, esa era una buena película.. En esta sí salen paisajes vascos bonitos, se me olvidó decirlo!! jeje.
    Ostras, institucional.. ? Bueno, el asunto es delicado.. dejar las cosas claras salvando lo salvable, que no es mucho.. la cosa está en quien lo hace, cómo lo hace y, lo que es más importante, para qué lo hace.. pero tampoco me apetecía entrar ahí demasiado. Besos!!

    Rodrigo, nos leemos!!

    Y Troncha, un saludo 😉

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  5. Parece mentira que ustedes hablen asi de esta película. En vez de criticarla tanto tendría que apoyarla y tendría que verla todos para que se enterasen de lo que sufren las personas por culpa de estos asesinos. En vez de tanta critica sabionda tendrian que verla en todos los institutos y en colegios. Eso sera una buana clase de historia y no las memeces que enseñan.Para aprender a pensar primero hay que conocer, y ustedes me temo que no conocen, asi va la jubentud con botellones

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  6. Bueno, a ver por donde empeza Sara Fuentes…
    La historia que se da en los colegios no son memeces, seguramente la critica sabionada la has hecho tú aquí al hablar de lo que se da en los institutos sin saberlo,porque no creo que alguien que tenga por lo menos la ESO acabada escriba juBentud de esta manera y numerosos fallos de redacción y expresión.
    Y por cierto a pensar no se aprende en cambio si se conoce aprendiendo(quizás fuera lo que querias decir, no lo se…).
    Pero me quedo con la conclusión final “asÍ va la juBentud con botellones”¿¡QUE TIENE QUE VER!? el botellón con la supuesta incultura de los joVenes, y más aún, ¿que tiene que ver el botellón con la asignatura de historia( de la cual nos has demostrado que no tienes ni idea) y con ver esta película? ¿por qué tu voto vale lo mismo que el mio? no es broma, creo en la democracia aunque a veces dude de ella por gente ignorante como tú, de esos que cuando salen de ver una película ven las cosas con otros ojos porque son unos expertos en el tema (terrorismo,espionaje,drogas,lo que sea)y han sabido captar la esencia de esta. JA! ,perdón por la chulería, pero tú no tienes ni idea de nada por ver una película.Por que es eso, una simple película y ya.
    Y el que necesite ver e interpretar el problema vasco o el que necesite llorar a los muertos y torturados que ha dejado atrás con una película no merece mis respetos,porque el problema lo tenemos aquí todos los días y se puede ver lo que hay.

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