Remordimiento (Broken Lullaby), de Ernst Lubitsch (1932)

brokenlullaby-cartel“Cuando miles de hijos ajenos fueron asesinados lo llamamos victoria y lo celebramos con cerveza.

Y cuando miles de hijos nuestros fueron asesinados ellos lo llamaron victoria y lo celebraron con vino. ¡Padres brindando por la muerte de hijos! Mi corazón ya no está con ustedes, ancianos. Mi corazón está con los jóvenes, muertos y vivos, de todas partes, de cualquier parte.

Delante de este hotel vi pasar a mi hijo desfilando. Iba camino de la muerte. Y yo aplaudía…”

El nombre de Ernst Lubitsch es recordado sobre todo por un par de sus trabajos más tardíos: Ninotchka, de 1939 y To be or not to be, de 1942. Sin embargo, su extensa filmografía y sus aportaciones a los inicios del cine sonoro, sobre todo por lo que a la comedia se refiere, son imprescindibles para entender el cine moderno. Lubitsch nació en 1892 en Berlín y a los 15 años ya trabajaba en el teatro. Después hizo de actor en diversas películas mudas y empezó a dirigir en 1915. Su obra más importante del período alemán es Madame DuBarry (1919), que le valió la reputación tanto a él como a la actriz protagonista, Pola Negrín, en los EEUU. En 1923 se trasladó a Hollywood, donde rápidamente cosecharía éxitos. Allí hizo quizás su mejor película muda; una adaptación de la obra de Oscar Wilde, El abanico de Lady Windermere (1925), que según algunos críticos mejoró sustancialmente la original. A final de la década de los 20 y principios de los 30, fue uno de los principales directores de la Paramount, estudio que dirigió, además, durante un año. En la Paramount asumió el advenimiento del sonido en el cine con reconocidas comedias como Un ladrón en la alcoba, Una mujer para dos, El bazar de las sorpresas, Ninotchka con Greta Garbo y, finalmente, Ser o no ser, con Carole Lombard y Jack Benny, una comedia que apuntaba explícitamente contra Hitler.

vlcsnap-66762_122_1030lo-1Sin embargo, a pesar de que su género habitual es la comedia romántica, casi nunca exenta del mensaje contra la guerra, en 1932 se salió de esta tónica general para hacer una rara incursión en el drama creando Remordimiento (Broken lullaby o The man I killed). Una película en la que también incluye una enamorada pareja, pero esta vez va a actuar como bisagra de la ansiedad de una sociedad hostil, dividida por la estupidez de la guerra, en la que un soldado francés, recién acabada la Primera Guerra Mundial, inicia una relación sentimental con la novia de un soldado alemán (Nancy Carroll) al que mató en el frente.

Paul Renaud (Phillips Holmes) es un soldado francés profundamente dolido por haber asesinado a un joven alemán en la trinchera. Junto al cadáver, una carta dirigida a su novia. Torturado por la culpa, busca consuelo en la iglesia, pero al no hallar ni esto ni las respuestas que necesita, decide visitar a la familia en Alemania en busca del perdón. La película está repleta de escenas impagables: Lubitsch es un auténtico maestro de la cámara, que sabe aprovechar cada escena para, además de ponerla al completo servicio del argumento, representar mediante un fondo, un gesto o una mirada fugaz, un conjunto de conceptos mucho más allá de lo que simplemente estamos oyendo o viendo. vlcsnap-65817_122_69lo-2Es difícil, por tanto, seleccionar las mejores, porque la película dura sólo 70 minutos y no hay lugar para el desperdicio en ningún rincón se mire por donde se mire. Pero la secuencia de la iglesia, con el cura hablando mientras los soldados rezan y se ven sus bayonetas ordenadas rozando el suelo, ruido de sables tras el confesionario; o la confesión del francés, que no es sino un claro discurso sobre la doble moral de la iglesia, o la escena de las madres en el cementerio (Louise Cartell, Emma Dunn) conversando aparentemente de recetas de cocina cuando en realidad están dejando patente su sufrimiento, como el de toda la población, alemana o francesa ajena a los intereses de quienes provocan el enfrentamiento; todas y cada una de las expresiones de la madre y el padre del soldado fallecido; o las palabras del médico (Lionel Barrymore) en la taberna, no más de dos minutos, pero quizás el mejor alegato antibelicista jamás oído en el cine:

Desconozco las razones por las que “Remordimeinto” es la película olvidada de Lubitsch, que siquiera existe en DVD en EEUU, sólo hay una edición que salió a la venta en noviembre de 2007 para la zona europea (no se puede ver en América del Norte) con subtítulos en castellano. Esta suerte hemos tenido por aquí, así que no dejéis de verla si tenéis oportunidad porque es una auténtica maravilla, de una envergadura artística e intelectual como pocas películas, que la elevan a mi modo de ver a la categoría de auténtica obra maestra. Y, a pesar de ser un drama, no está exenta del famoso “toque Lubitsch“, término que se usa con asiduidad para sus comedias (aunque nadie lo ha definido todavía, quizás porque se le ocurrió a un publicista, no a un crítico). Lubitsch dota a todos sus personajes de ese algo que las hace especiales, que logra se note quien es su autor, tal vez porque poseen cierta carga de dramática que sabe resaltar sin hacerlo demasiado evidente, pero queda ahí, traspasando a los propios protagonistas y lo que está contando. Remordimiento, a pesar de prestarse a ello, escurre el drama fácil y lacrimógeno, los personajes asumen cierto aire cómico, entrañable, como si la vida se riese de ellos constantemente y, aún a costa de su dolor, decidiesen cínicos y refinados seguir adelante. Tal vez tenga esto algo que ver con el toque Lutisch, o no, en cualquier caso, la siguiente escena es un ejemplo de cómo este genio transforma el material cinematográfico con ese estilo tan personal, tan propio y tan genial que hace de su cine una experiencia inolvidable.

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5 thoughts on “Remordimiento (Broken Lullaby), de Ernst Lubitsch (1932)

  1. He visto poco y nada de la obra de Ernst Lubitsch. Esta parece ser una buena recomendación para comenzar a explorar más profundamente la filmografía del director.

    Gran reseña, como de costumbre.
    Saludos!

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  2. Hace bastante tiempo que no veo una película de Lubitsch. Con esta recomendación me das una excusa perfecta para poder disfrutar de nuevo del genial autor. Además con una película que desconocía.

    Coincido con tu interpretación del toque Lubitsch.

    La última escena que subes es genial. Describe una época tremenda con un sentido del humor asombroso.

    Hasta la próxima crítica!

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  3. Yo la pude grabar de un ciclo que pusieron en la2 de TVE, pero se deterioró la cinta. Ahora es dificilísimo encontrarla y, claro, ya no hay ciclos de cine que sean aceptables. Para mi gusto es de esas películas que reflejan el peso de la guerra; cuando ha terminado. Queda odio y tristeza. Esos dos sentimientos se alimentan mutuamente para ir mermando poco a poco la capacidad del ser humano para amar. Lo mejor de toda la película para mí está al final, en la frase con la que contesta el padre del chico fallecido al presunto amigo de su hijo cuando,éste, abatido por el cariño que le dispensan, acaba confesando la verdad. Hace muy poco he vuelto a ver un final parecido en la serie danesa 1864, por si alguien siente curiosidad.

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