Micmacs à tire-larigot, de Jean-Pierre Jeunet

Se estrenó en Francia el pasado otoño, la han visto ya en varios países europeos y también en Estados Unidos, pero todavía no tiene fecha en las salas españolas. Googleando, parece que la intención es estrenarla un día de estos, aunque el espectador impaciente ha de saber que ya está en DVD en el mercado foráneo, lo que la hace fácilmente localizable en internet y, el buen entendedor, puede además pinchar el primer comentario. Se trata de una extravagante y alocada comedia que no supera su obra maestra, Delicatessen, pero que cumple con el característico estilo narrativo y visual con el que el francés impregna sus personajes, envueltos de nuevo en ese singular mundo de fobias y deliciosa imaginería subrayada, cómo no, por dos constantes marca de la casa: el color amarillo y Dominique Pinon.

Al faltar la colaboración de Marc Caro, el humor deviene en un tono menos negro y más llano, aproximándose a una línea modernizada e híbrida entre Tati y Keaton, pero conservando sus buenas dosis de originalidad, imaginación y talento a la hora de dibujar situaciones y personajes. Nos quedamos pues en una comedia satírica sobre el mundo de los traficantes de armas, contada a través de la historia de Bazil (Dany Boon, conocido humorista en el país vecino), un hombre al que le dispararon siendo niño y ahora vive con una bala alojada en la cabeza, en permanente peligro de muerte y una vívida imaginación. Un buen día reconoce el logotipo de las dos compañías que arruinaron su vida y se da a la tarea, con la ayuda de una singular banda de mendigos que le da cobijo, carroñeros urbanos inadaptados aunque felices, de elaborar su particular venganza. Porque, por supuesto, sus compañeros se unirán a él en el excéntrico plan contra las dos compañías distribuidoras de armas, una rocambolesca cruzada en la que se enfrentará a la codicia por el dinero, la desaprensión vital de los magnates y la manipulación. Sus nuevos amigos, que incluyen un hombre bala, un genio de las matemáticas, una contorsionista sorprendentemente elástica de la que se enamora más adelante o un inventor obsesionado con los record Guiness, entre otros, aportarán sus variopintos talentos para llevar a cabo el plan.

Comedia de aventuras imposibles y exóticas, plagada de personajes extraños en un mundo surrealista con las calles de París como telón de fondo. Un París que cuesta reconocer bajo la cámara de Jeunet, quien imprime una visión sombría y devastadora a esquinas, callejones y edificios de manera sorprendente, logrando que los paisajes parezcan directamente sacados de un cómic y que lo más destacable de la película sea la calidad gráfica a la que no puede sino atribuírsele el adjetivo de magnífica. El ambiente, la decoración y el dominio de la cámara hacen el resto, porque gran parte del mensaje depende sin duda de la configuración y puesta en escena. La estética de los personajes y el modo en el que interactúan es típica de Jeunet, ataviados con ropas que parecen sacadas de los años 50, extravagantes, llenos de convicción y con los diálogos justos para dejar el peso principal en su expresión y movimientos mientras la dirección de arte hace el resto.

La película esta plagada además de sutiles auto-referencias, aunque por momentos se deja llevar hasta lo explícito, como cuando vemos, por ejemplo, cómo el protagonista oye un fragmento de una escena de Delicatessen a través de un micrófono que de manera accidental se introduce por una chimenea. También hay lugar para la crítica abierta, siempre hecha desde la comicidad y la ironía, frente a la manipulación a la que tratan de someternos la publicidad y los medios de comunicación, incluidos los de nueva generación como Youtube. Jeunet logra encajar la comedia de fantasía en tono burlesco con temas suficientemente serios como el negocio de tráfico de armas sin que los dos consejeros delegados desentonen al lado de restos urbanos orgánicos y reciclables, volviendo al tema de la venganza como hilo conductor, tal como hiciera en Amelie, por lo que la película encaja perfectamente dentro de su estilo habitual, tanto para aficionados como para detractores. No es Delicatessen, pero se acerca más a las pequeñas maravillas con las que disfrutamos quienes gustamos de su cine que a algún que otro experimento transoceánico de cuyo nombre no quiero acordarme. Estética de Jeunet pura y dura, giros y constantes vueltas de tuerca, guión impredecible y sentido del humor característico, con tiempo también para un toque de poesía, recorrido todo por noventa minutos de genuino humor francés: divertida y, para los conocedores de trabajos anteriores de Jeunet, sin demasiadas sorpresas.

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10 thoughts on “Micmacs à tire-larigot, de Jean-Pierre Jeunet

  1. El enlace a varias opciones de subtítulos aquí, según la versión. La traducción del francés es bastante literal, advierto, pero sirven hasta que haya una versión comercial.

    Saludos 😉

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  2. No te soy yo demasiado fan de Jeunet, así que de momento la dejaré pasar. Ni siquiera comulgo con su “obra maestra”, Delicatessen.

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  3. ¡Ahí va! Ayer estuvimos en un café en Salamanca que se llama “Delicatessen”. Sí, se llama así por la película, precisamente. Me gusta mucho el cine de este director: su estética, sus personajes, su empleo de la cámara, su imaginación. Y sus actores habituales, también. Ni idea de que existía esta película.
    Saludos.

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  4. Delicatessen nos cautivó a muchos, si ésta sigue esa línea seguro que gustará mucho. Ese mundo surrealista de calles y alcantarillas tiene un poder visual muy potente. La ciudad de los niños perdidos era un poco triste y Amelie un festival de pastelería multicolor. No deja de llamarme la atención esos dignos herederos, tipo El milagro de P.Tinto donde cómic y comedia se daban la mano sin ningún reparo. Estaré pendiente.

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  5. Hombre, Ibán, si no te gusta Jeunet esta tampoco te gustará, supongo…

    Licantropunk, Delicatessen es mi preferida de Jeunet, aunque creo que no ha alcanzado ese punto de humor tan negro desde entonces. Micmacs es pura comedia, pero más cercana a la línea de Amelie. Pero está bien.

    Deme, la película, una montaña rusa con las características que resaltas. A ver si la estrenan de una vez!

    Dejo trailer, saludos.

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  6. hola!!! ya he vuelto.
    como siempre tiene buena pinta el log line, otra cosa es que sin M Caro este tandem no se desestabilice, y pueda mantener esa maravillosa intriga que en mi opinión residía, precisamente, en lo transfronterizo entre el drama y la comedia. como fan absoluta de “La ciudad de los niños perdidos” hay una manera de entrar de lleno en la trama con una perversión casi carl-lewiniana que era parte sustancial de su cine y que no sé si con otras recientes y en ésta se habrá perdido, y en que medida esto afecta a uno de los cines de autor más interesantes al menos en términos visuales y en su falta de gratuidad. no sé no sé.. besotes

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  7. Hola Jordi. Es lógica la referencia, conserva esa línea estética aunque Micmacs es una comedia más blanca.

    Lina, en el post utilicé la expresión mundo surrealista es sentido referido más que para encasillarlo dentro de ese movimiento artístico, para aludir al carácter delirante y disparatado de personajes y situaciones respecto a la realidad. Lo onírico, la discordancia y la contramoral quedan fuera de los márgenes de la película, a mi modo de ver. La única de Jeunet que creo podría encajar en esa corriente sería “La ciudad de los niños perdidos” y alguna parte de Delicatessen, precisamente ambas co-dirigidas con Marc Caro.

    Lapor, bienvenida pues! Espero leer alguna crónica de tu viaje, eh? Coincidimos en “La ciudad de los niños…”, es una película muy mal comprendida y que requiere verla al menos un par de veces. A mí me gusta más Delicatessen. Desestabilizarse… intuyo a qué te refieres. No lo creo, simplemente falta una pieza y es otra cosa, diferente. Puestos a elegir también me quedo, como tú, con esos inicios a duo. Lo que sí conserva son muchas características estéticas y la puesta en escena. Pero buena parte de su público prefiere “Amelie” o “Largo domingo…”, supongo que es un humor más amable. Hasta pronto, un beso.

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  8. hola!!!! sí, supongo que es cierto. yo sin embargo no me lo explico. Recuerdo como si la hubiera vsto ayer la escena con la que abre “La ciudad..” ese niño mirando entusiasmado o uqr todo siendo niños hemos querido ver: cómo un Papaa Noelrechocncho baja po la chimena adjar regos en el salón; cómo luego baja otro y luego otro.. cómo el sueño, lo entrañable se nubla, se vuleve pesadilla, una escena perversa, no apta para niños. ese tipo de cosas sólo las logran hacer juntos, supongo que no es porque uno se ocupe del guión y otro de la dirección sino porque conseguirán un universo común y poblarlo dándole la máxima creatividad y de esa sintonía y buen tandem nacen cosas tan geniales como ésa. veo “Amelié” y -al margen de que han creado un personaje universal e inolvidable- no veo nada de eso; veo la siguiente y aun me quedo más fría…
    Bueno, ya se me va pasando el jet lag y voy poniendo en orden ideas y los recuerdos del viaje, voy a intentar hacer una crónica completa, posts en su función + práctica: que sirvan de pequeña “guía” a quien en un futuro vaya por ahí. tú has estado por USA?
    Y a ver si consigo “desamericanizarme”, jeje. por cierto, si me mandas tu mail (no lo veo) te mando una pequeña croniquilla. más “off the record”
    chao! bss

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