Toronto Stories

Toronto Stories es una película colectiva dirigida por cuatro directores, en una línea estructural similar a Historias de Nueva York o Tokyo!. Se trata de cuatro segmentos de entre quince y veinte minutos de duración que no tienen nexo argumental común salvo que están integrados en el paisaje urbano de la ciudad de Toronto. El cine canadiense, al menos el que nos llega mayoritariamente, si bien cuenta con cineastas internacionalmente reconocidos como Atom Egoyan, David Cronenberg, Deepa Metha o Bruce McDonald, por citar algunos, no acostumbra a plasmar trasfondos urbanos de paisajes y personajes genuinamente canadienses, y que esta película esté rodada íntegramente en Toronto, con actores que residen en la ciudad, me llamó especialmente la atención y me produjo el interés suficiente para buscarla, a pesar de que los cuatro directores que suman aquí sus trabajos son desconocidos para mí.

La película comienza con un prólogo en la aduana del aeropuerto internacional Pearson, donde un niño de corta edad (Toka Murphy) aparece misteriosamente en la zona de llegadas, completamente solo y sin papeles. El chico, que no habla una palabra de  inglés o francés, asustado por las preguntas y el desconcierto de los empleados de inmigración, se escapa a la primera oportunidad y consigue colarse en un autobús urbano. Siguiendo sus pasos perdidos en la ciudad, por la que vaga solo, se introducen las diversas historias: Shoelaces de Aaron Woodley, The Brazilian de Sook-Yin Lee, Window de David Sutherland, y Lost Boys de David Weaver. Cuatro relatos muy distintos en todos los sentidos del término, cuyos temas van desde el amor y los miedos del adolescente el primero, la soledad y la búsqueda de la comprensión fruto del individualismo urbano en el segundo, un thriller que se desarrolla entre un preso fugado y otro en libertad condicional el siguiente y la historia de un vagabundo que vive en los alrededores de la estación ferroviaria el último, para mi gusto el más apasionante y complejo de los cuatro cortometrajes.

Los cuatro trabajos tienen como nexo de unión el vagar del niño del preámbulo, aunque él no interviene directamente en ninguno de ellos, otorgándole un papel de mero accidente en las vidas de los personajes hasta el último corto, en el que su papel será decisorio para la resolución de la historia del vagabundo y la del propio muchacho. No está nada mal la banda sonora, valorándola en su conjunto, aunque se mueve en estilos muy diversos, y casi toda pertenece también a talentos locales, entre los que los créditos mencionan a Broken Social Scene, Jason Collett, Glissandro 70, EC Woodley y Ohbijou, con el préstamo de algun tema de Final Fantasy en el inicio. Toronto Stories se rodó en 2008 y no se ha comercializado en España, pero sí se puede acceder al DVD en versión original y a los subtítulos en castellano que circulan por la red. No es difícil encontrarla y, sin ser ninguna maravilla, resulta curiosa y agradable de ver.

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5 thoughts on “Toronto Stories

  1. Hola. Me enteré hace poco que hacías un blog, Como no has dicho nada. Aquí hay para leer hasta cansarse y luego de chafardear el ratillo tengo que felicitartE, que me gusta mucho, menudo currele, suerte con ello y hasta pronto 🙂

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  2. Rui, pues muchas gracias por tu comentario y tu correo. Me alegro que este espacio te haya causado buena impresión… ya me conoces. Hasta pronto 😉

    Licantropunk, a Mercenarios también me tocó ir. Y leo que Stallone va a por la segunda parte… Ha hecho buena caja, qué cosas! Y con la edad que tiene… pa haberse matao! Ja, ja

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  3. Me suena a “El Globo” de Panahi, lo de deambular del niño y la gente con la que se encuentra, pero debe ser lo único en común.
    Estas historias cortas, colectivas, se pusieron muy de moda en la comedia italiana de los años sesenta. Ahora parece que vuelven, pero dentro del drama. Suelen ser irregulares, pero siempre se encuentra algo interesante.
    Saludos!

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  4. El cine canadiense es esa cosa tan rara de películas genuinamente estadounidenses que utilizan Toronto como plató porque es más barato o de películas rodadas allí pero con actores extranjeros para darle una distribución más internacional (Blidness).
    Por eso algo tan local y genuino de allí, es muy de agradecer (que exista, aunque no se distribuya en los cines, que eso es harina de otro costal)-
    La película de Sarah Polley “Lejos de ella”, me parece una muestra maravillosa de cine canadiense (Sarah nació en Toronto).

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