Caza a la espía (Fair Game), de Doug Liman

A estas alturas del panorama internacional, pocas dudas caben que jamás existieron las supuestas armas de destrucción masiva que sirvieron como excusa para la invasión de Irak. Pero si nos remontamos a 2003, a poco que hagamos el ejercicio de memoria, recordaremos que este era el motivo que esgrimía la administración Bush para, por un lado, conseguir la intervención activa del máximo de países aliados y, por otro, ganarse a la opinión pública norteamericana calentada previamente, dos años atrás, por los sangrientos atentados del 11 de septiembre.

Caza a la espía es la historia de Valerie Plame, mujer de cuarenta años, dos hijas y agente de la CIA con dieciocho años de servicio a sus espaladas. Los servicios de Valerie (Naomi Watts), como los de tantos otros agentes, fueron requeridos por aquellos años, en el caso que nos asiste para una misión en Níger, con el objetivo de investigar si en ese país se fabricaban componentes que servirían posteriormente para la fabricación de uranio con destino Irak. Tras meses de investigación, en los que no se escatimaron medios económicos ni humanos, la CIA presentó informe negativo sobre dichas actividades, no habiendo encontrado ningún vestigio que alimentara la idea de la existencia de dichas armas de destrucción masiva ni en Irak ni en los países aliados de Sadam. A pesar del informe negativo, el gabinete Bush comenzó a bombardear Bagdad bajo este argumento, motivo que lleva a Joseph Wilson (Sean Penn), marido de Valerie y periodista de profesión, a publicar un artículo en el prestigioso  New York Times denunciando las razones del Pentágono. La contrarréplica no se hizo esperar, y a la semana siguiente, Robert Novack, prestigioso periodista conservador, se desmelena en un ataque personal contra la figura de Valerie en un artículo que recuerda aquellos de la época de la caza de brujas donde cualquiera que osase contradecir los dictados presidenciales podía ser condenado por el comité de actividades antiamericanas. Pero desvelar la identidad de un agente de la CIA es, en Estados Unidos, un delito penado con 30 años de cárcel, por lo que la necesaria investigación sobre quién filtro a Novak la identidad de la agente terminará por abrirse a pesar de los intentos del neoconservadurismo por impedirlo. Finalmente, ninguno de los cerebros de la operación contra Valerie fue condenado, cargándole el muerto a un tal Lewis Libby, jefe de uno de los departamentos del gabinete de prensa presidencial, al que le cayeron 30 meses y que posteriormente fue indultado descaradamente por Bush. Una jugada perfecta en la que nadie fue condenado y se continuó con la estrategia planificada en Irak mientras todos se salían de rositas del asunto, a excepción de la carrera profesional de Valerie y la de su marido.

Tras unos años en la sombra, Valerie Plame publica, en 2007, unas memorias que son las que han servido de base para el guión de esta película. La película es un thriller de denuncia política en la línea de otras tantas que allá por los años 70, en plena Guerra Fría y tras el fiasco de Vietnam, produjera Hollywood. Films como “Los tres días del cóndor” o “Todos los hombres del presidente“, elaborados desde un género cinematográfico capaz de llegar al público mayoritario y que desvelaban, sin excesos, algunos aspectos no demasiado honestos de la política internacional norteamericana. Sobre este esquema, Doug Liman, que recordarán por “El caso Bourne“, construye una interesante película que vale la pena ver, ya que seguramente sea una de las propuestas más interesantes que últimamente nos ha traído el cine comercial americano. A pesar de ello, hay que decir que se trata de un producto bastante irregular en cuanto a dirección, que comienza con un ritmo espectacular, rozando lo frenético y dejando poco espacio para la reflexión y el descubrimiento de las situaciones por el espectador, y termina sin embargo haciendo del drama su principal baluarte, exhibiendo las consecuencias de la perversa actuación de la Casa Blanca en lo que a la vida privada de los protagonistas, familiares y amigos se refiere. La película está plagada, como no podía ser de otro modo, de todos los clichés habidos y por haber que gustan al público norteamericano. La guinda la pone el discurso que Sean Penn se marca ante una joven y atenta platea, todo dentro del excelso patriótico que se podía esperar en un film de estas características. Naomi Watts, por su parte, añade otra excelente interpretación a su currículum, un papel complejo en el que combina la dureza de las connotaciones propias de su trabajo con tintes muy opuestos en su vida privada, de los que la Watts sale perfectamente librada. Asombroso, además, el parecido de la actriz con el personaje real protagonista de esta historia.

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12 thoughts on “Caza a la espía (Fair Game), de Doug Liman

  1. Me pareció bastante interesante, ágil y sólida. Ambos actores sobresalen pero la Watts me mató! Qué vergüenza que ya tenían preparado todo lo de la guerra, sabían de antemano lo que harían y a que precio. Miles de muertes a base de una mentira. Saludos!

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  2. Pese al protagonismo de dos espléndidos actores, ésta la dejaré pasar: todo lo que se refiere a la guerra de Irak me produce dolor, angustia y desconcierto (aunque se trate de ficción, o precisamente por ser ficción basada en hechos reales que aún me parece peor).

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  3. Sí que se parece. No me llama esta película me parece un tema sobado en otras como en “Green Zone” de Paul Greengrass (green zone, green grass: el director más indicado) que tenía su gracia en las escenas de acción. Por cierto, buscar fábricas para hacer componentes para armas atómicas en Niger es como buscar camellos en el polo norte.
    Saludos.

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  4. hola! Me da la impresión de ser el tipo de peli que es más interesante para la actriz interpretarlo -al ser un personaje real, con trasfondo, de interesante biografía- que pata el director realizarla..
    Lo que me encantaría es que el género “thriller de denuncia política” se ·europerizase” hiciese aquí en definitiva, es interesante pero sin moralinas y moralejas varias, mejor. un pulso con la realidad. bsssss

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  5. Bargalloneta, no es gran cosa, más por qué dice que por cómo lo hace, pero dentro de todo está bastante bien.

    Christian, eso parece, todo bien preparado lo tenían. Aunque creo que los últimos en darse cuenta fueron los ciudadanos norteamericanos… Otra cosa: entiendo que cuando dices “me mató” te refieres a que te gustó su trabajo? Esto del léxico a veces es complicado, aunque hablemos el mismo idioma…

    Ethan, yo fui a verla porque no me tocaba esa semana elegir a mí, je, je. Pero agradecida, se deja ver bien.

    El Deme, en el tema no hay nada que no se intuyese ya hace tiempo, creo yo.

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  6. Licantropunk, pues lo de Niger es cierto, parece que sospechaban que allí se hacía algo, por aquello de que jamás sería un lugar para sospechar, supongo. Pero mandaron agentes a investigar, la historia que cuenta V. Plame es auobiográfica.

    Lapor, pues parece que así es, hay alguna que otra entrevista a Naomi Watts donde dice exactamente eso, que para ella era un reto ponerse en este papel. Lo de la denuncia política “imparcial” lo veo muy dificil, en cualquier lugar. La parcialidad es intrínseca a la política, y política es casi todo lo que ocurre en sociedad. Cuando digo que la peli es “muy americana” me refiero a la exaltación del patriotismo y a muchos clichés cinematográficos mil veces usados en el cine comercial-moralina yankee. Eso que intenta ser de lo más original en otras cosas, como en el uso frenético de la cámara en algunas secuencias. Pero pesa más lo otro.

    Jordim, gracias por dejarte caer por aquí. Y por el comentario.

    Saludos a todos, disculpad el retraso en contestar y muy agradecida por vuestros coments 😉

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  7. Tienes razón, gran parte del país ni enterado, y la operación del gobierno de “informar” fue impresionante. Y perdón, si ese de me mató quiere decir que me gustó, me impresionó, tomada del inglés! Vivo en confusión total, a veces, claro! Saludos

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  8. Ya me parecía a mi que era ese el sentido de tu frase. Y se entiende la manipulación informativa: después de esos sangrientos atentados en las Torres Gemelas lo tuvieron en bandeja. Es lógico que, en tu país, la gente muy asustada apoyase esa política exterior en un primer momento.

    Un saludo

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