El año pasado en Marienbad

… o de losas de piedra, por las que yo pisaba una vez más, y por esos pasillos, y a través de esos salones, de esas galerías, de esa construcción de otro siglo, de ese hotel inmenso, lujoso, barroco, lúgubre, donde pasillos interminables suceden a pasillos silenciosos, desiertos, recargados con una decoración oscura y fría de maderas, estuco, paneles con molduras, columnas, marcos labrados de puertas, hileras de puertas, de galerías , de pasillos transversales que van a dar también a salones desiertos, salones recargados con una ornamentación de otro siglo…

Mientras la cámara deambula entre ornamentos barrocos y figuras petrificadas de un lujoso y suntuoso hotel, un extraño, X, trata de persuadir obsesivamente a una mujer, A, a que abandone la vida con su  marido, M, y se fugue con él. Es la promesa que ella le hizo cuando se conocieron el año pasado, en Marienbad. Pero A parece no recordar nada. La memoria, que no tanto el pasado entendido desde el punto de vista de lo real, funciona a modo de prueba de nuestra vida en el momento actual. Es, por tanto, una inmersión en el pasado individual y en el pasado de y con los demás, una evocación de la historia de la que hemos sido testigos o protagonistas que sigue ahí aunque nosotros estemos ya aparte. Algunas realidades se pierden para siempre, otras se recuerdan y otras se entrecruzan y se encuentran para volver a perderse una y otra vez, hasta que es imposible estar seguros de nada.


En una entrevista hecha a Alain Robbe-Grillet, el guionista de esta obra, cuenta lo siguiente acerca de la misma: «La historia de Marienbad es muy interesante. Para empezar, cuando la terminamos, el productor decidió que no iba a estrenarse nunca, que uno no debía burlarse de la gente hasta ese punto. Durante los seis meses que el film permaneció inédito realmente pensamos que no se iba a estrenar jamás, así que comenzamos a hacer exhibiciones privadas: la primera para Antonioni, la segunda para Sartre (que prometió que nos iba a ayudar y no hizo nada) y la tercera para André Breton. Después se estrenó porque se dio con éxito en Venecia. (…) A veces me preguntan si Marienbad es acerca de un hombre que quiere persuadir a una mujer para que lo siga. Yo respondo que no, que es acerca de un escritor que quiere persuadir a un director para hacer un film de vanguardia.»

… losas de piedra por las que yo avanzaba, una vez más, para ir a su encuentro entre esas paredes recargadas de madera, de estuco, de cuadros, de grabados enmarcados entre los que yo avanzaba, entre los que yo estaba, una vez más, dispuesto a esperarla, muy lejos de esta decoración donde ahora estoy, delante de usted, dispuesto a esperar todavía a quien no vendrá, desde luego, nunca, a quien no puede venir ya para separarnos de nuevo y arrancarla de mi […] sin jamás acercarnos ni un milímetro, sin jamás tender uno al otro los dedos hechos para apretar, las bocas hechas para morder, los ojos hechos para ver […] No parece en absoluto acordarse de mi. La primera vez que la vi fue entre los jardines de Friedrischsbad. Estaba usted sola, un poco apartada de los demás, de pie contra una balaustrada de piedra contra la que su mano se posaba… […] Toda esa historia ya está ahora pasada, va a acabar dentro de unos cuantos segundos, acaba de fijarse para siempre en un pasado de mármol como esas estatuas, como un jardín labrado de piedra, y ese mismo hotel con sus salas en adelante desiertas, esos personajes inmóviles, mudos, muertos desde mucho tiempo atrás sin duda, que montan aún la guardia en los ángulos de los pasillos, a lo largo de los que yo avanzaba a su encuentro entre dos filas de rostros inmóviles, fijos, pasmados, indiferentes desde siempre respecto a usted, que vacila quizá aún, mirando siempre la entrada de ese jardín.

La voz del narrador, X, pierde intensidad casi hasta desaparecer, creando interludios de silencio, murmullos de palabras que el oído no capta. La voz se apaga y desaparece con frecuencia para recuperarse después diciendo las mismas palabras en orden diferente. A veces la voz, casi interrumpida, se recupera para seguir hablando por boca del marido, Y, que deviene en segundo narrador, alternativo, complementario. Alguna acción se repite más adelante con resultado distinto, imitando los procedimientos de ensayo y corrección propios de la literatura, o de la filosofía. Incorpora sorpresas por momentos desconcertantes, como  la puerta que permanece abierta siempre, salvo en un momento determinado. Invita al espectador a renunciar al racionalismo habitual de la cultura de Occidente para sumergirse en un mar de sentimientos, sensaciones, emociones y goce estético. El mismo Robbe-Grillet, previene al espectador a abandonar cualquier actitud cartesiana, racional o descifradora a la hora de enfrentarse a la película. Recomienda «dejarse llevar por las extraordinarias imágenes proyectadas ante sus ojos, por la voz de los actores, por los ruidos, por la música, por el ritmo del montaje, por la pasión de los protagonistas. En tal caso el film le parecerá el más fácil que jamás haya visto: un film que se dirige únicamente a su sensibilidad, a su facultad de contemplar, de escuchar, de sentir y de emocionarse.»

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13 thoughts on “El año pasado en Marienbad

  1. Como todo buen mago, Robbe-Grillet no va a desvelar el truco de magia, entre otras cosas porque se perdería la magia. Pero “El año pasado en Marienbad” puede leerse de forma totalemente racional, la clave está en el punto de partida. En la mayoría de obras cinematográficas, la forma está en función del contenido, es decir, tenemos una historia y la contamos a través de planos unidos que forman un montaje. Ahora bien, ¿qué pasaría si lo hiciesemos al revés: contar una historia a través de la forma y que el contenido estuviera en función de ésta? Para entender este tipo de narración tenemos que remontarnos a lo que se denominó “música serial” y su paralelismo con el de cine. Noel Burch ha sido el teórico que más ha indagado en esta cuestión. De este modo, podríamos argumentar que esta película realiza una dialéctica cinematográfica, es decir, una organización a la vez interior y de unos con respecto a otros de los distintos parámetros cinematográficos (encuadres, ángulos, movimientos de cámara, luces, sonidos, arte, ritmos, tonos, etc.) en el seno del espacio representado. Estaríamos hablando de que la verdadera historia sería la melodía que va creando la estructura. Ahora bien, para poder entender este tipo de estructuras no puedes dejarte llevar simplemente por las emociones que crea la obra, ese asiento le corresponde al espectador. Pero si te sitúas detrás de la cámara, verás que el truco del mago no era tan complejo como parecía. Eso sí, la magia se pierde.

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  2. Entonces, Grillet no deja en demasiado buen lugar al espectador. Y puede que llevara razón, porque tratando de entender desde una perspectiva lógica, se limitaría al experimento narrativo. En cualquier caso, casi siempre es mejor no saber el truco de magia si se quiere disfrutar del espectáculo, ¿no?.
    También es verdad que Marienbad se hace en un momento de crisis de clasicismo cinematográfico. Resnais o Marker son respuestas unísonas en Europa o América. Resnais, incluso, respecto a la Nouvelle Vage, tratando de distanciarse más de lo clásico. A pesar de ello, la película no es tan rupturista como aparenta. Reconvertir a los personajes de un melodrama en auténticos zombies, eso Tourneur ya lo había hecho en el 43.

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  3. Ese afiche del final es genial. Veo que empiezas el hecho en plena forma: una entrada excelente. Y con una película dura, dura de entender. Como pocas: el laberinto de la memoria de Resnais (cineasta de la memoria). A ese nivel de abstracción hay otros como Tarkovski o Parajanov o Lynch: geniales todos ellos. Un paso por delante.
    Saludos y ¡Feliz 2012!

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  4. Grandiosa entrada de una película extraña, donde nadie tiene nombre y el argumento parece perderse en las fastuosas imagenes de un sueño eterno.

    De narrativa incoherente, confundiendo tiempo y espacio ante imagenes que hablan por si solas. Donde nada tiene sentido y aun así, fascina esa falta de datos que confunden todo.. Desde el tiempo inexistente a la mezcla de sueño y realidad… Una obra experimental que ha alcanzado la categoría de mito, cosa de la que practicamente ninguna parecida, puede presumir. Muy buenas tanto película como comentario.Cuidate

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  5. Tiene un punto de arranque magnífico: eso de que vuelvas un año después, con todas las ilusiones ( o no muchas tampoco) y que no quede nada. Es un paralelismo algo “por los pelos” pero diría que este año pasará algo parecido en el mundo mundano de política, economía…: ¿Pero si el año pasado dijo que nunca tomaría estas medidas sr. Rajoy…?
    En realidad la primera vez que la ví estaba en los jardines de la Puerta de Babel. Mi hermano sólo me había dicho algo sobre lo evocadora y laberíntica que era y que a pesar de todo no se durmió. Seguro que la veo, no sé si este año o el próximo .Ahora cogeré pasillos transversales que me llevarán a salones silenciosos y recargados de ornamentos de otro siglo . Saludos y feliz 2012!

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  6. Hipnótica, con actores desdramatizados y texto repetitivo, una rareza para dejarse envolver en ella, para algunos una obra maestra para otros una tomadura de pelo.

    Saludos!

    eh! vaya nuevo look!

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  7. Licantropunk, el afiche vino primero, luego el revisar la película. Feliz comienzo para ti también.

    Plared, muchas gracias 😉 El cine experimental es enigmático casi siempre. Esta tiene algo especial.

    Fernado, ja! es buena esa… Al año-mariano se le veía venir, de lejos. Y lo que falta por ver y oír… Pero le votaron, y ahora a pagarlo. Lo de la laguna en la memoria, colectiva, digo, es más grave…

    Ethan, buen comienzo y mucho Cine. Nos leemos!

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  8. He tratado de ver Marienbad varias veces. Y siempre fracaso.
    La última vez cogí un DVD de la biblio, y me gustó más el documental que acompañaba la pei que la propia peli. Intentaba aclarar el significado de Marienbad. No lo logró, claro.
    De Resnais me quedó con noche y niebla y Les Herbes Folles.
    Por cierto, me gusta el nuevo diseño
    un saludo

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  9. Bueno, compa Babel, éste es uno de esos títulos de los que siempre se tienen como referentes de cine no convencional, o no comercial, o experimental, o como queramos llamarlo, ya nos entendemos. Un cine difícil de digerir casi siempre (incluso cuando uno se acerca a él con buena disposición). A ver si me animo un día de estos, y me pongo a ello (tu reseña, por cierto, y como siempre, muy buena…).

    Un fuerte abrazo y hasta pronto.

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