18 comidas, de Jorge Coira

Se me escapó en su día de la cartelera -y de la única sala donde la proyectaban en Valencia- esta modesta producción gallega, rodada muy de andar por casa, con un presupuesto escasísimo y con bastante improvisación, pero con resultados que para sí querrían películas más ambiciosas con mayor dotación económica y mediática.

La película se divide en tres partes, que se corresponden con la rutinaria costumbre de sentarse a la mesa a la hora del desayuno, la comida y la  cena, aunque se desarrolla de una manera muy distante a otras también recientes como Bon Apetit y las exquisiteces de los platos de algún cotizado restaurante. En 18 comidas los personajes se mueven entre caseras vichyssoises, carnes a la plancha, ensaladas, pizza venida en motocicleta o, como mucho manjar, una lubina a la sal. A Jorge Coira le interesa para la ocasión el yantar de la gente corriente, como el de la pareja de abueletes que no pronuncia palabra, sentados alrededor de la vieja mesa siempre dispuesta mientras apura, según el momento, un pote gallego o el tazón de leche con sus correspondientes sopas.

Como la comida, la película fluye de manera sencilla, en un tono entre agridulce y simpático, con situaciones de la vida cotidiana y diálogos que no por poco profundos dejan de ser, por momentos, francamente hilarantes. Estas 6 pequeñas historias, multiplicadas por las tres comidas que transcurren a lo largo de un solo día -que hacen las dieciocho-, logran, con sus altibajos, momentos brillantes, como el seguimiento de los dos borrachines en busca de dónde caerá su siguiente ágape; el reencuentro entre un bohemio y solitario Luís Tosar -que nos ofrece su faceta musical- con una amiga casadísima e insatisfecha con su vida –Esperanza Pedreño y su siempre registro de mujer atormentada-; una pareja de profesores homosexuales –Víctor Clavijo y un estupendo Sergio Peris Mencheta, que da gimnasia- dispuestos a salir del armario mientras almuerzan con su hermano, que viene a visitarlos acompañado por una chica que acaba de conocer en un bar mientras desayunaba; o el ruso cocinillas, un pobre ingenuo que se pasa el día pegado al móvil esperando y preparando la llegada de una tal Laura que nunca aparece y a la que ha invitado a compartir mesa y mantel. El esquema recuerda un poco a aquellas películas de Robert Altman -casi imposible no evocar Vidas cruzadas o hasta Nashville-, en el que el guión salta continuamente entre personajes, del mismo modo que lo hace aquí, la mesa como escenario de la vida, entre lo dramático y lo cómico, hasta hilvanar un desenlace que surge entre una estructura de puzle cuyas piezas van lentamente encajando. A los ya citados se suman una estupenda Cristina Brondo, María Vázquez, Juan Carlos Bellido, Víctor Dupla, Xosé Barato o Pedro Alonso, entre otros, con sus pequeños papeles todos muy bien interpretados, otro de los secretos que hacen de esta pequeña producción, a pesar de sus defectos y de su escasa distribución, un producto realmente digno de ver que ningún cinéfilo debería perderse.

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10 thoughts on “18 comidas, de Jorge Coira

  1. Película entrañable y cercana , sobretodo por esas interpretaciones tan humanas y costumbristas ¿de verdad que somos tan complicados?.. Aunque a mi me costó encontrarles ese hilo que comentas sobre las historias que acontecen y las comidas. En cualquier caso me encantó , sobretodo la de Luis Tosar y la sorprendente Esperanza Pedreño que demuestra una vez más su talento y diferentes registros.

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  2. La disfruté muchísimo.
    Como cuando disfrutas de una buena comida o cena rodeada de gente con interesante conversación.
    Y como escribí en su momento, es una película que permite que compartas mesa con los personajes más variopintos y “comes con el músico callejero y bohemio con penas de amor. Con el inmigrante que viaja al fin del mundo y que se encuentra solo. Con la esposa aburrida de la vida cotidiana y solitaria, con ansiedades, que sueña con un amor del pasado que quizá le hubiera permitido una vida distinta. Con dos hermanos que se quieren y se odian a la vez… ambos esconden secretos el uno al otro. Con el señor maduro que tiene miedo a querer. Con el amante que prepara la comida a la amada que nunca llega. Con los amigos que viven en una juerga perpetua. Con la cocinera agotada que sueña con ser cantante de orquesta. O con los ancianos que ya no necesitan palabras…”
    En fin una película que sabe lo que quiere contar y cómo y que cuenta además con las buenas artes de la improvisación de un grupo de actores que se empapan de sus personajes y se les nota disfrutando de ellos.
    Película para una buena sobremesa.
    Besos
    Hildy

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  3. boyz, supongo que cuesta porque está contada de manera distinta, ese es parte de su interés. Gracias!

    Hildy, caramba, has descrito los personajes y sus situaciones a la perfección. Yo también la he disfrutado, entrañable sin abusar del dramatismo, todos los personajes están muy bien, la verdad. Una digestión estupenda.
    Gracias por tu aporte y hasta pronto 😉

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  4. Babel,
    pues a mí también se me escapó en su día como a ti y ahora al leerte no me pueden entrar más ganas de buscarla y encontrarla,así que a ello me pongo ahora mismo.
    Me gustan las películas de historias cruzadas y los actores como Tosar rara vez defraudan,así que después de tu buena impresión,es bien seguro,merece una oportunidad.
    saludos!

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  5. La ví en su día (y escribí sobre ella en mi blog); comparto plenamente tus apreciaciones: una peli sencilla, simpática y muy bien trabada. Sin mayores pretensiones, pero muy conseguida; no creo que defraude a nadie que se sienta atraído por propuestas de este perfil.

    Un fuerte abrazo y buen día.

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  6. Babel,ya la vi y le he dedicado una entrada donde te menciono a ti y a Lu,de la Tartaruga Maxica .
    Una película que como dices,ningún cinéfil@ tendría que perderse,una joya que ha pasado un poco desapercibida y no sé si ha recibido un meritorio reconocimiento.
    saludos y gracias por la recomendación!

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  7. Gracias, Manuel, me alegra saber que coincidimos. Trataré de buscar tu artículo, me suena haberlo leído no hace mucho…

    Troyana, voy para allá a leerte… Y gracias!

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