Assembly (Feng Xiaogang, 2007)

Assembly es una superproducción china, del director Feng Xiaogang, que ha tenido muy buenos resultados en la taquilla de su país. Una obra épica de gran presupuesto (el más caro hasta la fecha para una película de producción exclusivamente china), que trascurre en la Guerra Civil que siguió a la Segunda Guerra Mundial. La película se estrenó en Pekín y Shangai el 27 de diciembre de 2007, y el 8 de enero de 2008 en Estados Unidos. En España todavía no está prevista su proyección, y sólo se pudo ver en la inauguración de BAFF (Festival de Cine Asiático de Barcelona) el pasado 25 de abril con bastante buena reacción por parte de público y crítica.
Con 130 minutos de duración, comienza en 1948 durante la campaña militar de Huaihai, al norte de China, y está dividida en dos partes claramente diferenciadas. La primera mitad es una espectacular película bélica que derrocha escenas de acción y efectos especiales; una cinta desgarradora y sangrienta que resulta un prodigio de fotografía, montaje y puesta en escena a pie de batalla, con el impresionante paisaje de invierno de la China profunda como telón de fondo, que hará las delicias de los amantes del género.
Sin embargo, en el ecuador de la película se produce un punto de inflexión para dar un giro de 180 grados al derroche verista bélico que hasta ese momento ha sido un sin cesar de secuencias a cual más bellamente elaborada. A partir de aquí, finalizada la Guerra Civil, nos situamos en 1956, la guerra ha terminado y el protagonista se adentra en una lucha personal contra la burocracia del Ejército Rojo para restaurar el honor de sus compañeros fallecidos en combate y, al tiempo, encontrar su propia redención.
Si bien las trazas de esta película no tienen nada que envidiar a superproducciones como “Salvar al soldado Ryan” o la coreana “Lazos de guerra”, reproduciendo de manera fidedigna los terribles avatares de la guerra, una ambientación brutal e interpretaciones más que correctas, la película quiere ser un homenaje a los caídos en la Guerra Civil China y adopta unos tintes entre lo humanista y lo oficialista reveladores de la actual política gubernamental china, que en unos años ha pasado del estricto centralismo democrático al humanismo individualista tan característico de la cara B de una filosofía que, desde los aparatos de Estado, se potencia en las economías de mercado occidentales.
A pesar de ello, la película no deja de ser interesante. Los amantes del cine de acción, bélico e histórico podrán deleitarse con una primera parte muy lograda y cuidada que reproduce y transporta al espectador a caóticas y descorazonadoras batallas de modo muy realista. La segunda parte, mucho más contextualizada y propagandista, tiene como objetivo un mensaje antibelicista que muestra las siempre negativas consecuencias de la guerra pero que, al tiempo, no sólo no cuestiona sino que enaltece el protagonismo y el papel del ejército en China.
En definitiva, una perfecta vuelta de tortilla con mensaje de la que podría aprender más de un director occidental oficialista. Porque esto es propaganda gubernamental bien hecha: humanismo antibélico y patriótico con patrocinio del Oficial Bank of Beijing, del que tal vez no tarden demasiado en hacer un remake norteamericano. Podrían cambiar las banderas rojas por barras y estrellas, pero no será tan facil encontrar sustituto para el oficial político. Y con curas, pues… nunca será lo mismo.

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