Documetal completo: La doctrina del Shock

Como está disponible en código abierto, hoy traemos on-line y subtitulado el documental completo dirigido por Michael Winterbottom y Mat Whitecross, La doctrina del Shock, que es la adaptación del libro de la periodista canadiense Naomi Klein, una radiografía de la situación económica actual que trata el modo en que la gente es manipulada por los medios a través del miedo al terrorismo para someterles a su voluntad y su óptica sobre la situación.  La película sigue el rastro de las teorías de Milton Friedman y su puesta en práctica por los llamados Chicago boys durante los pasados cuarenta años, poniendo en evidencia las consecuencias de su legado y destapando el lado más oscuro de las tesis que sostiene han conducido a la situación actual y que, por su impopularidad, solo pudieron imponerse en numerosos lugares mediante la tortura y la represión.

La autora desmonta, con argumentos suficientemente convincentes, el mito según el cual el mercado libre y global triunfó democráticamente, y que el capitalismo sin restricciones va de la mano de la democracia. Por el contrario, Klein sostiene que ese capitalismo utiliza constantemente la violencia, el choque, y pone al descubierto los hilos que mueven las marionetas tras los acontecimientos más críticos de las últimas cuatro décadas.

Klein demuestra cómo el capitalismo emplea constantemente la violencia, el terrorismo contra el individuo y la sociedad justificándolo con las necesidades para lograr sus objetivos como panacea de la paz mundial. Lejos de ser el camino hacia la libertad, aprovecha las diversas crisis cíclicas para introducir impopulares medidas de choque económico, a menudo acompañadas de otras formas de shock no tan metafóricas.

El documental es un repaso por la historia mundial reciente (de la dictadura de Pinochet a la reconstrucción de Beirut; del Katrina al tsunami; del 11-S y la invasión de Irak al 11-M), para dar la palabra a un único protagonista: las diezmadas poblaciones civiles sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial, comercial y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el siniestro combustible de la economía del shock.

La película no habla de nada que no sepamos o hayamos podido intuir en algún momento, pero no se puede negar que el análisis es bastante diferente a cuantos nos han venido vendiendo hasta la fecha. Discutible como tantos otros, nadie es poseedor de la verdad absoluta, pero indudablemente  resulta una buena ayuda para reflexionar sobre lo que ha pasado, lo que está pasando y lo que puede acontecer. El debate está servido, porque si de lo que nadie duda es del desmantelamiento progresivo del estado del bienestar de la mano incluso de quienes antaño lo defendieron, en nombre y salvaguarda de la crisis económica que parece hemos provocado entre todos, lo que no es tan evidente es si en breve la defensa de las migajas que restan del Estado benefactor, baluarte de la timorata batalla que hoy protagoniza la izquierda en nuestro país, no tenga que verse sustituida por otro frente: el de defender los derechos fundamentales y más básicos de los ciudadanos. Es decir, que la crisis deje de ser solo económica y los nubarrones financieros den paso a otras tormentas, como el cuestionamiento de las mínimas libertades democráticas. Esperemos equivocarnos.

Kafka va al cine: Kafka en el Cine (1)

Los espectadores se quedan petrificados cuando pasa el tren.

El Cine y Kafka recorren caminos paralelos en el tiempo. Kafka nace en 1883 y fallece en 1924: la emergente forma de contar historias a través del lenguaje de la imagen acompaña y crece con los primeros pasos de Kafka como escritor. La editorial Minúscula publicó en 2008 una traducción de la obra de Hanns Zischler titulada Kafka va al cineKafka geht im Kino-, traducción de Jorge Seca-, un libro que indaga en los diarios del escritor checo sus notas e impresiones como primer espectador del naciente arte cinematográfico.

Hanns Zischler, además de actor conocido por sus papeles en films como El rey de la carretera, de Wim Wenders; Dr. M, de Claude Chabrol; Europa Europa, de Agnieszka Holland; Munich, de Steven Spielberg y Sunshine, de István Szabó, entre otros, estudió filología alemana, etnología, musicología y filosofía. Ha trabajado también como director teatral, escrito variados ensayos y críticas de cine y ejercido como traductor de varias obras al alemán. En 1978, durante el rodaje de Les rendez-vous d´Anna, halla en los diarios del escritor algunas declaraciones sobre el incipiente arte cinematográfico. Fascinado, decide recopilar toda la información posible: visita archivos durante años, hemerotecas y restauradores de películas e indaga en cines antiguos de diversas ciudades europeas. Durante el transcurso de su labor de investigación descubre los originales de la olvidada Zischler Shiwath Sión, película que habla sobre la vida de la población judía en Palestina, de la que Kafka hace una de las anotaciones más extensas en su diario, en el año 1921. Zischler pasó cerca de 15 años entre archivos y bibliotecas tratando de localizar algunos de los ya desaparecidos films que Kafka menciona en sus diarios. En unos casos lo logra, en otros, desafortunadamente no. Con todo, consigue elaborar un documento imprescindible para los cinéfilos y entusiastas del escritor checo. Un ensayo de marcado carácter descriptivo, anecdótico, que recopila impresiones de Kafka sobre el celuloide suficientemente variadas y heterogéneas a lo largo del tiempo. Además de en el libro, el trabajo también quedó recogido en un documental para televisión dirigido y producido por el propio Zischler en 2002 bajo el título Kafka va au cinéma.


Son curiosas las anécdotas en Paris ante los Cines Pathé cuando, con su inseparable amigo Max Brod, se dispone a ver una película de no más de cinco minutos titulada Nick Winter y el robo de La Mona Lisa, que trataba sobre la sustracción del lienzo en el Museo del Louvre:

Justo la noche que nos habíamos propuesto descansar, después de tantas fatigas nocturnas […] dimos en el bulevar con un portal lleno de bombillitas incandescentes y un pregonero no muy apasionado que digamos. Pero la inscripción que llevaba en la gorra nos atrajo con una magia superior a la que habrían podido suscitar todas sus palabras: Omnia Pathé…

y después de algunas consideraciones sobre su decisión de acudir a aquella sala, concluye

Una chica con uniforme militar de opereta, que lleva en la gorra la inscripción ‘Omnia’, que ahora apenas se lee bien, nos acompaña a nuestros asientos y nos vende un programa (inexacto, como es costumbre en París). Y ya estamos hechizados ante aquella pantalla temblorosa deslumbradoramente blanca. Nos golpeamos con el codo el uno al otro. ‘Oye, aquí los cines son mejores que los de casa.

El recorrido también sigue el rastro de Kafka en Praga, Munich, Milán o Berlín, describiendo los efectos que generaban en el escritor las películas que vio en aquellas ciudades y distintas curiosidades sobre cómo se proyectaban en cada lugar, un punto de vista interesante y único sobre la evolución del arte cinematográfico en las dos primeras décadas.

No se trata de averiguar en qué modo afecta al checo la prosa de la narrativa cinematográfica, porque el texto tiene un objeto puramente descriptivo y recopilatorio del trabajo de documentación del autor. Pero no deja de resultar curiosa la primera reacción de los escritores ante el nuevo medio, con independencia de la polémica no siempre demasiado bien resuelta entre cine y literatura. De hecho, la opinión de Kafka parece ir variando a medida que el arte de la pantalla crece y se generaliza en la sociedad de entonces. Y así, podemos observar cómo el primer entusiasmo se transforma paulatinamente en decepción cuando unos años más tarde recoge en sus escritos esta reflexión

Es cierto que es un juguete extraordinario, pero yo no lo resisto, tal vez porque tengo una predisposición demasiado óptica. Soy un hombre visual. En cambio, el cine impide la mirada. La fugacidad de los movimientos y el rápido cambio de imágenes nos fuerzan constantemente a echar un simple vistazo. No es la mirada la que se apodera de las imágenes, sino que son éstas las que se apoderan de la mirada. Inundan la conciencia. El cine supone ponerle un uniforme a un ojo que hasta entonces había ido desnudo.

¡Indignaos! (Stéphane Hessel)

Stéphane Hessel es el autor de este breve e interesante libro que nos invita a reflexionar y actuar contra la dictadura de los mercados. A sus 93 años tiene en su haber la experiencia de la Resistencia a la invasión nazi en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, de haber colaborado en la redacción de la Declaración de Derechos Humanos o de ocupar desde 1977 un asiento en Naciones Unidas como embajador de Francia. Cuando un superviviente militante de esta catadura llama a la insurrección pacífica, a desperezarse y rebelarse, hay que escucharlo porque sabe de qué habla. “Indignaos“, dice, “hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del consumismo voraz y la distracción mediática mientras nos aplican recortes a nuestros derechos“.

Se atreven a decirnos que el Estado ya no puede garantizar los costes de estas medidas ciudadanas. Pero ¿cómo puede ser que hoy no haya suficiente dinero para mantener y prologar las conquistas de la sociedad del bienestar cuando la producción y la riqueza han aumentado considerablemente desde que Europa salió de una guerra que la dejaba en ruinas? El poder del dinero nunca ha sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general. Nunca había sido tan importante la distancia entre los más pobres y los más ricos, ni tan alentada la competitividad y la carrera por el dinero

Indignaos! es el grito de Hessel dirigido a los jóvenes. De la indignación, afirma, nace la voluntad de compromiso con la historia. De ella nació la resistencia al nazismo y todas las conquistas sociales que, desde el punto de inflexión del 11-S, vienen marcando el camino inverso a una velocidad alarmante. Cuidado, nos dice, “hemos luchado por conseguir lo que tenéis, y lo hicimos con menos medios que ahora, desde una Europa totalmente destruida por la guerra. Ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo; no permitáis que os lo arrebaten. Luchad por mantener los logros democráticos, los valores éticos, de justicia y libertad que poco a poco se materializaban desde la dolorosa guerra. Para distinguir entre opinión pública y opinión mediática, para no sucumbir al engaño propagandístico

Cinco euros y poco más de treinta páginas. Un alegato contra la indiferencia, contra el atropello a los derechos colectivos conquistados que hoy están seriamente amenazados. Nada nuevo que no se sepa, por otra parte, pero motiva que venga a decirlo un señor que ya ha cumplido su papel para con la sociedad y para con la vida, porque algo no debe andar demasiado bien cuando este llamamiento contra la indiferencia colectiva no se hace desde cualquiera de nuestros pretendidos representantes, signos y colores al margen.

Es posible que en el mundo actual, como bien dice, sea bastante más complicado que antaño identificar a los responsables físicos del retroceso, por lo que el conformismo se halla generalizado. Mientras tanto, lo que está en juego es la libertad y los valores principales de la humanidad. “Las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo demasiado complejo, pero sigue ahí, en la dictadura de los mercados, en el trato a los inmigrantes, a las minorías étnicas. Buscad y encontraréis, coged el relevo, indignaos, la peor actitud es la indiferencia. De lo contrario, perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre: la facultad de indignación y el compromiso que le sigue”. Pues a ver si prende de una vez por todas la mecha.

Zaplana, el brazo incorrupto del PP

El jueves día 6 de este mes, misma fecha en que Rajoy se daba su particular baño de masas en la Plaza de Toros de Valencia, se celebraba en el Hotel Astoria (muy cerquita del coso) la presentación del libro “Zaplana, el brazo incorrupto del PP”, del que es autor el periodista Alfredo Grimaldos Feito.

Una de mis aficiones es invertir en literatura y cine del género negro, pero confieso que este libro ha sobrepasado todas las espectativas que puse cuando comencé su lectura, pudiendo haber sido todo un best seller del género, ya que la praxis de este cuadro del PP, que dió el salto a Madrid en la ultima legislatura de Aznar, que es en la actualidad portavoz del principal partido de la oposición en España y número cuatro en las listas de su partido para las elecciones generales del domingo 9 de marzo, podría ser, sin ningún género de duda, envidiado y ansiado por el mismísimo Corleone… con la diferencia, sustancial, de que en este caso se trata de un ensayo, que lo que nos cuenta no tiene nada de ficción y que tristemente pertenece a la cruda realidad. Su lectura va poniendo los pelos de punta al menos sensible, con una trama absolutamente rocambolesca, y deja patente que, a veces, la realidad supera en mucho a la imaginación. Esta es una transcripción de la contraportada del libro, que permite hacerse una idea de con qué elementos cuenta ese partido para dirigir este país:

“La obsesión por el poder político y la búsqueda del enriquecimiento económico personal han sido las dos constantes en la carrera de Eduardo Zaplana. Su participación en las escandalosas cintas del caso Naseiro no impidió que llegara a la alcaldía de Benidorm, con el imprescindible voto de una concejala tránsfuga y, posteriormente, a la presidencia de la Generalitat valenciana y al Gobierno de Aznar. Las elecciones del 14 de marzo de 2004 cortaron su imparable ascenso y le convirtieron en uno de los principales valedores de la “teoría de la conspiración”. Ahora, se enfrenta a un futuro incierto. En este libro se desentrañan las turbias tramas de servidumbre e intercambio de favores con dinero público que ha ido tejiendo para alcanzar sus objetivos. Varios de sus más estrechos colaboradores están imputados en diversos procedimientos judiciales. Julio Iglesias, el “Pocero” y otros grandes promotores inmobiliarios son algunos de los amigos de Zaplana directamente beneficiados por su gestión al frente de las instituciones públicas”.

El libro tiene algunas joyitas dignas de mención:“.. Eduardo Zaplana accede a su primer cargo público, el de alcalde de Benidorm, sin ganar las elecciones correspondientes. Lo consigue gracias al voto de la concejala tránsfuga del PSOE María Sánchez Trujillo. Los acuerdos secretos del pacto que permite al político hacerse con la alcaldía en 1991, y las contraprestaciones económicas bajo mano que le reclama Sánchez, aún se desconocen, pero la “Bienpagá”, como es conocida en Benidorm, continúa disfrutando de un salario a cargo de la Corporación Municipal 16 años después de aquellos hechos. Y su marido, Pedro Martinez Carrillo, que carece de cualquier titulación académica, ocupa un privilegiado puesto en el Consorcio Provincial de Bomberos de Alicante, amparado por el actual presidente de la Diputación, José joaquín Ripoll, uno de los más firmes respaldos que aún conserva Zaplana en su tierra.”“.. En el curso de la distendida conversación telefónica de amigotes y socios comisionistas, Zaplana, que aún no ha accedido al cargo de Presidente de la Generalitat valenciana, hace algunos elocuentes apuntes sobre cuál es el método que piensa emplear para ganar esa ingente cantidad de dinero que, según él, necesita para vivir. Hablando del comprador de un terreno recalificable, le dice a su interlocutor, Salvador Palop: “A lo mejor se queda con el solar y hacemos aquí una cosilla, eh?. Tú haces de intermediario en la venta, que yo no puedo, y tú pides la comisión a Javier Sánchez Lázaro, eh?, y luego nos la repartimos bajo mano..” (….) A Palop le parece poca comisión y sube el caché: “Si tenemos que repartir, macho… Tenemos que pedirle más de tres millones”. Esta conversación pertenece al sumario judicial del caso Naseiro, anulada como prueba porque se alegó ilegalidad en su grabación, según el autor del libro.“En 2004, el Ministerio de trabajo, ya bajo mandato socialista, rehusa pagar tres facturas aún pendientes de esa partida de turrón alicantino dirigida a Carlos Dávila, por importe de 23.000 euros que ha dejado pendiente su titular anterior, el señor Zaplana. La empresa Turrones Picó también renuncia al cobro de esas facturas. Caundo Zaplana abandona el ministerio, todas las partidas dedicadas a protocolo, engordadas sensiblemente durante su mandato, se encuentran completamente exhaustas, tanto la correspondiente al fondo global del Ministerio de Trabajo, como las asignaciones mensuales de uso personal al servicio de Zapalana (3.000 euros al mes). El ministro se encarga de exprimir puntualmente hasta el último euro. Por ejemplo, en el mes de marzo de 2004 (poco antes de las elecciones), el último que permanece al frente del Departamento -la segunda quincena ya como ministro en funciones-, consume 2.999,72 euros. Tiene el detalle de dejar 28 céntimos de propina”.

Se detallan también, entre otras andanzas caciquiles de este personaje, sus juergas con la Peña Picarol, entramado que le catapultó a la Generalitat, el “Pacto del Pollo” con Lizondo, la colocación una a una de amigos y familiares en la esfera pública, su obsesión por controlar la prensa, sus aventuras en París a cuenta del grupo Bouygues, las amistades peligrosas con Florentino Pérez o Fernández-Tapias, y un genial capítulo titulado “Terra mítica, la cueva de Alí Babá” u otro, al que llama “El Molt Honorable y los cuarenta facturadores”. Así cada una de las 288 páginas del libro; la expresión se te va quedando de entreabierta al principio de la lectura a mandíbula encajada por el exceso de tiempo postural, porque todavía a día de hoy no ha caido en mis manos relato de personaje ficticio alguno que transmita semejante desverguenza, hipocresía y cinismo. Personaje que, además, me causa auténtica verguenza ajena porque vivo en la Comunidad Valenciana y la presidencia del Gobierno Autónomo sí la obtuvo, y por mayoría absoluta, amén que personalmente me resulta un tipo ofensivo en lo que se refiere a su tono impertinente, estilo prepotente y macarrónico registro lingüístico.

Decir, por otro lado, que los que esteis interesados en su lectura no os demoréis demasiado en haceros con un ejemplar. Desconozco si Zaplana ha iniciado o no acciones judiciales, aunque despúes de leerlo no me extrañaría; lo que es seguro es que El Corte Inglés, a saber, lo ha retirado de la venta, y en el lugar que estaba expuesto figuran ahora sendos ejemplares de Jiménez Losantos y Jose María Aznar.. Será que prefieren continuar siendo “apolíticos”, al menos mientras la sociedad española duerme, o eso creen…