Mongol, de Sergei Bodrov

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Impresionante película épica, rodada en Mongolia y de nacionalidad kazajstana, que nada tiene que envidiar a algunas superproducciones de la industria de Hollywood y sí mucho que resaltar ante estas. La historia de Temudjin (nombre de nacimiento de Gengis Kan) contada desde su infancia, quien sufre la soledad del niño alejado de su tribu (su padre, líder, envenenado por un rival tártaro), supera la adversidad guiado por el Cielo (crueles encarcelamientos para impedir el destino por parte de sus enemigos, entre ellos su ex amigo, Jamukha; o el secuestro de su novia, Borpe), y que, forjado por el fuego de los Dioses (el trueno que todos los demás mongoles temen) unificó a los mongoles y se convirtió en Kan de todos los Kanes para emprender la conquista de medio mundo. Dicen los críticos que la cinta resalta el aspecto más humano del guerrero, su debilidad respecto a su mujer y los valores éticos que profesa para con la tropa y los enemigos. mongolSi bien esto es así, cabe decir que se trata de la primera entrega de un biopic de cerca de 400 horas que, en principio, se servirá al público en tres partes, siendo esta la primera de ellas, en la que nos narra la infancia del héroe y cómo se convierte en líder de su pueblo. Queda por saber qué tratamiento dará el director al resto de la producción; pero centrándonos en esta, lo mejor no es seguramente su argumento, en el que nos presenta un hombre íntegro pero víctima de su propio tiempo, más cerca de un ídolo multicultural que de un despótico emperador. En realidad se trata de un trabajo ajeno a cualquier perspectiva histórica de los conflictos políticos o étnicos que lo definieron, centrando el relato (tal vez en exceso) en cómo los diferentes caracteres o personalidades de los personajes se combinaron para llevar a este hombre al liderazgo. Pero con estas películas siempre sucede lo que con la novela histórica: nos sirven para recrear esos pasajes del tiempo en un contexto que existió, pero adolecen de la credibilidad necesaria para que lo que cuentan sea fidedigno, pues pertenecen, sin duda, a la ficción. large-mongol31Sin embargo, leyendo determinadas críticas da la sensación de que la pretendida humanización del caudillo Gengis kan de la que hace gala la película resulta bastante creíble a más de uno, tal vez porque la historia cuando se ve con la perspectiva de los años pierde su virulencia, y es entonces cuando la leyenda sustituye a los hechos y la idolatría a la denuncia. La realidad del personaje seguramente se acerque más a la de un líder ambicioso que se erige como Kan porque su pueblo está convencido de que así lo habían querido los espíritus, que aniquiló a cuantos se negaban a someterse, desde los Urales a la India, del Mar Caspio hasta Pekín (la muralla más larga del mundo se construye defensivamente por el miedo de sus vecinos chinos), que logró reunir a todos los pueblos mongoles en uno sólo (con no demasiada delicadeza, todo hay que decirlo) para forjar su poderoso imperio, dejando tras sí enormes extensiones de tierras devastadas y montañas de cabezas. Habrá que esperar, pues, al resto de entregas para valorar el acercamiento del director al personaje, aunque tampoco es necesario pedir esa objetividad en el tratamiento de la historia a una película, pero sí lo es partir de la premisa de que estamos ante un producto, como debe ser, para el puro entretenimiento, sin pretender extraer de él más conclusión cultural que esta.mongol21ft7La película es una co-produción de Kazajstán, Rusia, Alemania y Mongolia dirigida por el ruso Sergei Bodrov, quien da la sensación que haber puesto toda la carne en el asador en el proyecto porque es una maravilla en cuanto a dirección y producción se refiere. Las imágenes, auténticas obras de arte fotográficas, juegan con las tonalidades, la luz, los colores, como pocas películas épicas, y la estética en general o el tratamiento de los paisajes abiertos en escenarios naturales son simplemente descomunales. El despliegue de medios, brutal: las escenas de las batallas, cuidadas al extremo, están realizadas con extras de verdad, aquí no hay demasiados trucos informáticos, y no son escenas precisamente sencillas o cortas, pero tienen esa elegancia y a la vez contundencia que sólo el cine asiático sabe darle. La interpretación, a cargo del actor japonés Tadanobu Asano en el papel protagonista roza la perfección y ensombrece al resto, que no es que lo hagan mal (todas están a un gran nivel), pero el trabajo de Asano es simplemente magistral. mongol10tr0El pulso de la cinta, a diferencia de otras producciones occidentales de este corte, es algo lento y se recrea en muchas escenas que tratan de transmitir el contenido humano del personaje, su relación con su mujer y sus dos hijos, con la tropa, sus hermanos de sangre, la tribu, los enemigos… aunque todas bien combinadas con la acción de las batallas, logrando mantener atento al espectador durante los 126 minutos que dura el film. Mongol es, en definitiva, una película de corte épico completamente recomendable, porque no cae en la trampa de rodar un cúmulo de barrabasadas cargadas de efectos a lo “Braveheart” o “300”, sino que se centra en la historia del personaje, profundizando en él y en su enfoque humano, y todo ello completado con un buen trabajo general en los demás aspectos. Claro que esto para la industria no ha sido nunca lo más importante, si tenemos en cuenta que Mel Gibson acumuló cinco Oscars y Mongol sólo ha sido nominada como mejor película de habla no inglesa y siquiera se han molestado en doblarla para su presentación en las salas comerciales. Aunque a los que nos gusta el Cine nos resulta mucho más atractivo escuchar el film en mongol (suena estupendamente) con sus correspondientes subtítulos. A mí, personalmente, me ha gustado mucho, no se me han hecho largas las más de dos horas de duración y estoy deseando que salga la segunda parte de la trilogía para verla; y ojalá pueda ser, como esta, en la sala de cine, porque es realmente espectacular. Vedla, merece la pena de verdad.