Claire Denis: White Material (Una Mujer en África), 2009

Claire Denis nació en Paris, pero vivió desde muy niña en diferentes países de África (Somalia, Senegal, Burkina Faso y Camerún) hasta que regresó a Francia para estudiar en la Universidad. A lo largo de su carrera ha rodado una decena de películas, unos cuantos cortometrajes y tres documentales para televisión. Sin embargo, es la primera vez que estrena comercialmente una película en España. El fantasma colonial que recorre el continente africano y las contradicciones todavía existentes en una sociedad en pleno desarrollo constituyen el fondo, de alguna manera, de buena parte de su filmografía. White Material, que es el título de esta película, es el nombre despectivo con el que se refieren los africanos a los colonos blancos. Vestigios del pasado, sombras de un legado colonial dado a la fuga dejando tras si guerras infinitas en las que todavía, a pesar del paso de los años, los extranjeros juegan un papel relevante en el expolio sistemático de sus tierras mientras quede un euro por ganar. A algún lumbreras de alguna distribuidora española le ha dado por traducir, o más bien inventar, un título que poco o nada tiene que ver con la intención del original, de modo que por estos pagos la han llamado Una mujer en África. Obviaré comentarios al respecto, como quiera que sea, hay que decir que la película está en las antípodas del glamour de la África de postal para turistas de safari que nos venden en televisión o agencias de viaje. Tampoco es un cine de denuncia, al menos como se pueda concebir entre los sectores más progresistas de la vieja Europa, a pesar de que, sin posicionarse en ningún momento, la carga de profundidad sobre la situación política y social en el continente sea más que notable.

La película nos sitúa en un estado africano contemporáneo no identificado, y el principal eje es María, una Isabelle Huppert excepcional. Definitivamente, Isabelle Huppert es de esas actrices que parece que todo lo puede, en este caso, con un papel que roza lo imposible del que sale absolutamente airosa. María, decía, es francesa y propietaria de una plantación de café que dirige como negocio familiar. El mundo que habita se muestra violento hasta el sin sentido, plagado de conflictos en todos sus rincones, un lugar donde la ley se dicta en cada momento por quien tiene en sus manos el poder de un fusil. Los rebeldes han tomado el control de las infraestructuras del país y el gobierno ha enviado fuerzas militares para frenar la insurrección. Comenzamos viendo a María que trata de encontrar quien la lleve de regreso a casa, la primera escena. Después, hay un cadáver, también un líder revolucionario llamado el boxeador que huye de los militares y María tratando de salvar la cosecha de café, a pesar de la advertencia de evacuación inmediata dirigida a los franceses. Son los primeros diez minutos de la película. El café es solo café, no vale la pena morir, le dice el último jornalero fiel mientras abandona la plantación con su familia en busca de refugio. Pero María es terca, terca hasta jugarse la vida, no tiene intención alguna de moverse de su casa y camina sola hasta el poblado más cercano para encontrar nueva mano de obra, inconsciente de que su ex-marido André (Christophe Lambert) trata de llegar a un acuerdo para vender la plantación. El origen de las disputas entre la pareja es su hijo veinteañero Manuel (Nicolas Duvauchelle), joven apático y sin norte que no está por la labor de trabajar en el negocio familiar. Manuel deambula por los espacios salvajes mientras se transforma en un loco xenófobo, como los niños africanos convertidos en soldados.

Estos serían algunos trazos del hilo argumental, tratando de hacer los menores spoilers posibles. Ni que decir tiene que un guión de este tipo daría para hacer películas muy diversas. Claire Denis se limita a mostrar la realidad tal cual sucede, no hay bandos mejores que otros, todos tienen sus razones, todos ocupan su lugar, es la historia quien los ha colocado y solo pueden elegir entre huir o prestarse a ello asumiendo las distintas consecuencias. Seguramente por eso, una parte de la crítica haya percibido el guión como débil frente a los logros visuales, que son destacables en la película. Lo que sucede es que del mismo modo que cuando nos disponemos a ver un film de Bresson, Cocteau o Herzog, la búsqueda constante de imágenes inéditas que logren atmósferas mágicas y especiales constituyen una forma particular de narrar que exige por parte del espectador, si no un esfuerzo, al menos un cambio de chip, porque si hay algo seguro es que no se trata de una película convencional. La carga dramática es aquí eminentemente visual en perjuicio de diálogos. Se combinan largos planos fijos con otros con cámara al hombro y con primeros planos que siguen el rostro y los cuerpos de los protagonistas. A la vez, Denis juega con saltos temporales y abruptos contrastes entre el silenció desértico de la sabana y la virulencia radical de la guerra. La cámara aprovecha también el color, el poder expresivo del paisaje y de los objetos cotidianos. Imágenes de moscas alrededor de cadáveres sin rostro entre mansiones abandonadas en medio de exuberantes paisajes africanos, totems sombríos de una cultura pasada  que transmiten la atmósfera de desasosiego y derivan en momentos de auténtico terror. Protagonistas asaltados por el espectáculo terrorífico de la guerra que se intensifica en la narración con figuras como las de niños soldados embravecidos, que tan pronto disparan o rebanan cuellos como juegan bañándose en una casa ya vacía, o la cabeza de una vaca muerta, cargada de la simbología de la superstición, rodando entre los granos de café.  Manuel se afeita el cráneo y se transforma, sin palabra alguna, en un asesino horroroso que vaga enloquecido, como todos los demás, atrapados en un continente infernal donde africanos y franceses, población civil y combatientes, soldados y rebeldes, jóvenes y ancianos, parecen converger en esta pesadilla fenomenológica orquestada por el pulso turbulento de la historia. Lo más angustioso es que, hoy por hoy, andan todavía muy lejos de despertarse.

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14 thoughts on “Claire Denis: White Material (Una Mujer en África), 2009

  1. Los que traducen los títulos son unos “máquinas”. Qué se le va a hacer, seguro que a alguno se le ocurrió algo como “Memorias de Africa 2” o similar.
    Segunda buena crítica que leo de esta película.
    Saludos.

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  2. Babel, a mí la película me dejó hecha polvo. Sentía la violencia y el odio contenido en cada uno de los fotogramas…, siempre esas nucas, siempre esos machetes. Es de esas películas que logran un ambiente inquietante de principio a fin además de hacerte reflexionar muchísimo.
    Para mí fue una película-impacto. Impresionante.
    Beso
    Hildy

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  3. Licantropunk, cuando escribía sobre el trueque en el título se me ocurrió lo mismo. La película, para pantalla grande y VO

    Hildy, y lo más impresionante es que estas cosas suceden en la realidad. Y no hace falta un guión ficticio para hacer una película de terror. A mi también me impactó. Gran parte de la culpa la tiene Isabelle Huppert y su trabajo, además de la propio contexto, no?

    Saludos

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  4. Isabelle Huppert está espléndida, como siempre! ¿Qué tal cuando se sube al jeep? El personaje es de lo más complejo con una valentía y un coraje, que deja transmitir su vulnerabilidad, miedos. El aspecto visual y de producción, es extraordinario (tomando en cuenta su presupuesto!). Sin embargo, al igual que Incendies, Bilndness, etc todo sucede en un país no identificado… creo que me está cansando un poco esto. Excelente reseña!

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  5. Yo la ví en pantalla grande y en versión original y, si te digo la verdad, no me acabó de convencer. Grandísima Isabel Huppert, como siempre, pero no me aportó nada nuevo a nivel argumental. Después de ver la sensacional ‘Hotel Rwanda’ nada de lo que me puedan explicar de África puede sorprenderme. Además, no reconocí el país ni el conflicto porque no hacen referencia a ellos en ningún momento, Tampoco me quedó clara la relaciòn familiar entre los principales protagonistas. SPOILER: Lo del hijo que pasa de dormir todo el rato a rebelarse parece sacado directamente de ‘Taxi driver’. Se deja ver, tiene cosas muy interesantes, pero no es una película que pase a la historia. Besos y hasta pronto, BABEL.

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  6. Buena pinta tiene, sí sí. En mi caso la pantalla grande tndrá que esperar: en unaas horas ya comienza el liiiioooo. Beesoosssss a tuttiplein!!!

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  7. hoolaaaaaa!!!! Qué ganas de verla.! no sólo como fan declarada y absoluta enamorada de Denis (que tmb) sino, sobre todo, porque veo que por fin tengoen lacabeza algo de actualidad y puedo ir casi a la par contigo. así que espero poder leer pronto este post, una vez la haya visto, para poder aportar más y mejoe y darte la réplica,ya sabes que me gusta cómo intercabiamos informaciones. un beso!

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  8. Christian, te confieso mi rendida admiración por esta actriz. Y tienes razón, hay últimamente un puñado de películas cuya situación es indefinida aunque sean fáciles de localizar, teóricamente. A mi no llega a molestarme…

    Jordi, es un tipo de narración menos convencional, pero nada nuevo en esta directora. Es verdad que cuesta un poco situarse, estamos muy acostumbrados al tipo de guión más comercial: Es cuestión de gustos, supongo.

    Carles, se me había pasado: Estaréis hasta arriba de fibers (dice el periodico que al que le toque currar, que se j… Juas!!). Ánimo y que os sea leve.

    Lapor, ya sabes que intento hacer poquitos spoilers. La admiración por Denis es mutua, y el tema de África ya sabes que recurre habitualmente, pero sí, esta vez es más directo. Espero esa réplica y leer algún post tuyo sobre la peli, no hay mucho sobre ella, está pasando por la cartelera… sin pena ni gloria.

    Saludos a todos 😉

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  9. hola!!!! Pues vaya, es para que se caiga el alma a los pies, que una película así, con tanta personalidad, pase desaparceibida, es poco alentador, por otro lado, no lo voy a negar, me gusta que el cine de Denis sea minoritario y ese nicho underground y uso peculiar de la narrativa, esa frescura y esa libertad que comparto contigo se parece a la de Herzog en parte. En lo que no estoy de acuerdo es en lo de que ella se posicione poco..
    Ah, los que la acusan de mal guión creo que se equivocan. el guión es irregular y brillante, justo el punto para empatizar con la realidad y con la ficción.
    eso sí, no me queda claro si te ha gustado, a mí la verdad me encantó. fui a ver el mismo día “Circkus Columbia” y ésta y.. de la primera ya apenas me acuerdo, mientras que en ésta no he dejado de pensar,aunque fuera levemente, Todo ese magnetismo es una catarsis muy especial. Isabelle Hupert -a priori me extrañó que contase con una actriz famosa- lo borda. es burda y femenina,una auténtica e infinita dualidad. Pásate cuando quieras a leer la crónica (ya sabes que no posteo muy a menudo peor ésta no podía faltar) chao, besosssss

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  10. por cierto.. yo no he visto “Chocolat” y tengo muchas ganas, tmb me falta de ella “35 rhums” (que tengo aun más), me las guardo para una buena ocasión, chao, besossss

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  11. Sinceramente no la he visto y debo de andar algo desconectado ya que ni reseñas tengo de ella. Sera el verano….. Imagino que si da la mitad de lo que propone ya sera toda una sorpresa. Por cierto, africa llora hace mucho tiempo, continente que conozco bien y a nadie le importa un carajo.

    Desgraciadamente no es mediatico como irak, aqui no estan los americanos y eso ya se sabe que eso no vende, por lo que africa seguira desangrandose lentamente en manos europeas. Las huestes del progresismo ya se sabe, son selectivas y esta panda de negros no venden lo suficiente. Claro esta que mientras a los americanos no les de por intervenir…… En ese caso no tardarian en movilizarse…en contra claro….

    De cualquier forma cuando has visto a niños con la barriga de una embarazada, a mercenarios sucios y bajitos y a unas ongs que no sirven para nada. Los esquemas se vuelven cinismo

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  12. La situación puede ser de guerra de todos contra todos. Maria, sin embargo, está por encima del miedo -parece ser- y no expresa su pérdida de identificaciones vitales y sentimentales, hasta que no la dejan volver a su plantación; curiosamente en brazos de una mujer negra. En uno de sus frases, María dice que ella se acomodaría en Francia, que su lugar está allí.

    Por todo ello me da la sensación de que en ese contexto africano -y en cualquier territorio nacional, de desestructuración social- no son posibles los privilegios en forma de posibilidades y oportunidades legales, circunstancia ésta, incrementada por las diferenciaciones de clase o raza. Algo muy a tener en cuenta a día de hoy.

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  13. Una película que tiene muchos puntos de contacto con la novela EL OJO DEL LEOPARDO de Henning Mankell. Pero prefiero la novela en cuanto a su análisis del malestar africano, mucho más certero y filosófico que en la película. Igual parecería que Denis haya leído la novela….

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