La revista digital “La caja de Pandora” levanta hoy el telón

Hoy, 1 de mayo, ha salido por fin el primer número de La caja de Pandora. Se trata de una revista de cine y otras artes que en principio proyecta ser cuatrimestral y monográfica, es decir, cada número tratará de un tema genérico con artículos dedicados al cine, el cómic, la música, la pintura y cualquier tipo de manifestación artística relacionada.

Este primer número que hoy ha visto la luz está dedicado al Holocausto nazi de la Segunda Guerra Mundial, y en él se pueden encontrar artículos sobre la evolución en el tratamiento por parte del cine a lo largo de los años, junto a reseñas de películas de Rosellini, Polanski, Chaplin, Claude Lanzmann, Spielberg, Orson Welles o Leni Riefenstahl, entre otros, pero también encontrarán artículos monográficos que tratan su influencia en la literatura, la fotografía, la música o la pintura.

Este blog ha colaborado con un artículo sobre la película El Extraño, dirigida por Orson Welles en 1946, el primer y único film que se hacía en Hollywood aludiendo de forma explícita los campos de concentración nazis y el exterminio de millones de personas en Europa, ya que después de su estreno, el cine norteamericano pasaría a centrar su atención en la incipiente Guerra Fría y el tema no sería retomado por la industria del cine americano hasta años más tarde.

Cuando el amigo Crowley , el artífice de todo esto, se embarcó en este proyecto de manera altruista y me propuso participar, acepté con gusto, pero no tenía demasiada idea de cual sería el desenlace. Y, la verdad, he quedado gratamente sorprendida de la calidad del resultado, desde la maquetación, que es sencillamente formidable y digna de haberse editado en papel, por no hablar de la calidad del contenido que, en el que han colaborado compañeros de la blogosfera y que, hasta ahora he podido leer, es sencillamente impresionante.

La revista es de difusión digital, y podéis visitar el blog proyectado para el lanzamiento en este enlace, desde donde tendréis oportunidad de leerla on line o de descargarla en formato PDF de forma totalmente gratuita. Me siento muy agradecida, muy contenta y orgullosa de haber participado, aunque de manera muy pequeña, en este proyecto que ha desbordado mis primeras expectativas. Por mi parte, un primer vistazo solo al formato y he quedado impresionada, ahora toca leer detenidamente su contenido, agradeciendo de antemano a todos el esfuerzo y deseando desde ya empezar a colaborar en el siguiente número. La caja de pandora levanta hoy el telón y queda a disposición de todos los lectores, felicidades pues al equipo que la ha hecho posible. Ahora solo queda que se atrevan a abrir la caja.

The Fall: El sueño de Alexandria, On-Line

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Dirigida por Tarsem Singh y filmada en 23 países durante un período de casi cuatro años, la película es una fantasía visual deslumbrante, así como un recorrido sobre el arte de la narración de cuentos, a la vez que un homenaje al cine clásico y al mundo de los extras cinematográficos, visto a través de los ojos de una niña, que gira alrededor de cinco exóticos bandoleros a la caza de un tesoro.

Destaca la enorme calidad de las imágenes, la cuidadísima producción y montaje (David Fisher y Spike Jonze tienen la culpa), el buen hacer del elenco (con actores poco conocidos, entre los que sobresale la actuación de la niña, Catinca Untaru), y una soberbia ambientación, vestuario y puesta en escena a cargo de un artista que tiene mucho que hacer en este mundo porque es un prodigio: Eiko Ishioka.

Una película fantástica, emotiva y tierna que es un placer visionar porque es un festín para los sentidos, que podéis  disfrutar completa en versión original subtitulada en castellano, en la pestaña On-line de este blog.

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Siniestras Amadas, de Jack Mircala

2009 es el año conmemorativo del bicentenario del nacimiento de Edgar Allan Poe. Con motivo del acontecimiento, es más que previsible que a lo largo de los próximos meses podamos asistir a una amplia batería de exposiciones, coloquios u otros actos evocadores de su obra, al tiempo que las editoriales aprovecharán para poner a nuestro alcance una variada colección de re-ediciones, estudios o ensayos sobre el autor. Dentro de todo el dispendio de medios proyectado, me ha parecido muy interesante la obra gráfica de Jack Mircala, “Siniestras Amadas, 22 delirios necro-románticos de Edgar Allan Poe”, un libro ilustrado que reúne poemas y textos invitando a descubrir un Poe más allá de sus conocidos relatos de terror o misterio (conocimiento que se debe, en alguna medida, a la contribución del mundo del cine), y que plasma con gran belleza su universo más poético, en ocasiones melancólico o triste, otras veces eufórico y emocionado.

Jack Mircala nos brinda su particular visión de los retratos de Annabel Lee, Frances Sargent Osgood, Letitia Elizabeth Landon o Sarah Helen Whitman, junto con el de las mujeres arquetípicas más sorprendentes del universo narrativo de Poe, como Morella, Ligeia o Berenice. Esta versión-recopilación, ilustrada con un estilo expresionista bastante cercano a la estética de Tim Burton, está realizada utilizando una particular técnica de dioramas tridimensionales a base de cartulinas cuidadosamente coloreadas con lápices de colores y otros materiales convencionales, a partir de las cuales se compone un pequeño mundo de maquetas a modo de teatrillo que posteriormente  Mircala fotografía para obtener sus efectos tan característicos. El resultado es un trabajo que da una visión muy personal de esas musas femeninas, ciertamente original y apartado del paradigma estético de terror que habitualmente acompaña la obra de Poe; un trabajo hermoso, lírico y sensible, de un romanticismo idealizado siempre elegante y de asombrosa factura plástica.

A Mircala le ha llevado 6 años preparar esta obra ilustrada en la que los textos originales en inglés han sido traducidos por el propio autor, que no sólo se dedica a la ilustración sino que se prodiga como autor de cuentos y poemas dirigidos casi siempre al público joven, entre ellos “El acertijo de Valpul” (Premio Lazarillo de Ilustración 2000, editado por Ediciones Sins Entido), o “Ciudad Monstrualia” y “Gamusoides Mircalianos” (editados ambos por Hiperión). También ha colaborado con diversas editoriales españolas y realizado numerosas exposiciones, entre las que destacan sus trabajos en 2001 y 2006 para la Semana de Cine Fantástico de San Sebastián, el Festival de Cine de Terror de Cáceres en  2007 y la que actualmente le ocupa, ya que desde el 22 de enero, organizada por la editorial Sins Entido, se exponen en Madrid los retratos de las musas de Poe creados por Mircala, con las maquetas originales de cartulina utilizadas para las ilustraciones, todo ello junto a una serie limitada de las reproducciones digitales que han dado origen a este estupendo libro.

Tres Monos, de Nuri Bilge Ceylan (2008)

three-monkeys-cartelPocos son los cineastas capaces de expresar tantas cosas sólo con su cámara, con las mínimas palabras. En “Tres Monos” casi no hay diálogo, sólo un puñado de frases, sobrias, las necesarias para conformar el guión. Todo lo demás lo hace Nuri Bilge Ceylan con su objetivo y una dirección de actores excepcional, con sus largos y estudiados planos fijos,  asombrosos encuadres, expresivos silencios y esos gestos y miradas siempre sugerentes. Escenas en las que se dice lo justo y evitan lo superfluo pero que logran adentrarse poderosamente en la mente de cada uno de los personajes para explorar la complejidad del alma humana.

“Tres monos” es la historia de una familia turca de tres miembros, en la que el padre, chofer y hombre de confianza de un reconocido político, acepta una suma importante de dinero a cambio de declararse culpable por la muerte de un hombre atropellado por su jefe en un accidente automovilístico. 2519940462_f30c05d16eSu familia seguirá cobrando el salario mientras cumple su condena, pero la nueva situación sacará a la luz viejas contradicciones y mentiras que harán resquebrajar las relaciones entre ellos,  viendo como sus planes comienzan a derrumbarse. Pero ante la perspectiva del fracaso económico y personal, prefieren ignorar la verdad actuando como los conocidos tres simios que se cubren los oídos, los ojos y la boca: no ver, no oír y no decir nada para protegerse cada cual del propio sufrimiento.2519131797_b31b73edb2Una película dura, intensa y profundamente emotiva, en la que no hay cabida para episodios descriptivos y sólo se centra en los personajes, dibujando perfectamente la tormentosa relación y su evolución. Sus puntos fuertes son la buena interpretación de los actores, la profundidad y energía de la fotografía y, sobre todo, una dirección ejemplar.vlcsnap-13650194El director otomano se ocupa, además, del guión de la película, del montaje, la realización y la fotografía, esta última, profesión de la que procede. El tema de las relaciones familiares como espejo de la vida social ya había sido tratado con anterioridad por Ceylan en la película “Los climas”; película que fue presentada en el festival de Cannes en 2006, aunque en este caso se basaba en las relaciones entre una pareja.2519124793_3a0f581318Es autor, además, de “Kasaba” (1997) y “Nubes de mayo” (1999), ambas seleccionadas en el festival de Berlín, y de “Uzak”, galardonada en Cannes en 2003 con el Gran Premio del Jurado y el premio a la mejor interpretación masculina. “Tres monos” obtuvo el premio al Mejor Director en el pasado Festival de Cannes y es la película seleccionada por Turquía como candidata al Oscar como mejor película extranjera, aunque no ha logrado colarse entre la lista de nominadas para este premio.2519948914_84d699c4a4Con Tres monos, Nuri Bilge Ceylan muestra una gran madurez como director y una armonía casi perfecta en la utilización de los medios técnicos, sobre todo en lo que a imágenes se refiere, y también en la realización, a pesar de que su equipo habitual es casi artesanal y se limita a un estudio creado en el ámbito familiar en el que su mujer, la escritora Ebru Ceylan, participa en la confección de los guiones (aunque, al igual que el propio director,  a veces ha participado en el elenco) o él mismo digitaliza la fotografía.vlcsnap-13660944A pesar de que en la cinta sólo actúan cuatro personajes, la ambientación de muchas escenas deja entrever sutilmente situaciones cotidianas de su país, como las contradicciones entre un estado laico y el mundo islamista, la persecución del pueblo kurdo o la presencia casi constante de los militares en la vida cotidiana en una especie de estado de excepción ya habiual, que se corresponde a modo de metáfora con el comportamiento de los personajes, el pulso lento pero intenso de la película, la fotografía sombría, el escaso estetismo visual y el desenlace  tormentoso de la vida familiar presente en casi toda su filmografía. Recomendable, a pesar de que figura fuera de los círculos comerciales en España y, como no, sin fecha de estreno prevista.

Modotti, una mujer del siglo XX (Angel de la Calle)

Tina Modotti fue, sin duda, una mujer muy adelantada a su tiempo. De origen italiano, emigra a EEUU con sólo 17 años y comienza sus trabajos en un arte todavía incipiente en 1913: la fotografía. Allí conoce a Edward Weston, con quien se traslada a México en 1922, ciudad que dará la oportunidad a Tina de codearse con la vanguardia del arte del momento y hacer amistades como Diego Rivera, Siqueiros, Blanca Brum o Frida Kalho, En 1927 ingresa en el Partido Comunista para apoyar la lucha de Sandino, y un año más tarde conoce a Julio Antonio Mella, dirigente cubano que será para ella más que una amistad, con el que colabora en la fundación del Partido Comunista cubano. En 1930, acusada de conspiración para asesinar a Pascual Ortiz Rubio, el entonces presidente Mexicano, es expulsada del país.

Alemania, la Unión Soviética y España serán sus siguientes destinos. Cuando estalla la Guerra Civil española, se alista como voluntaria en el Quinto Regimiento a través de las Brigadas Internacionales hasta el fin de la guerra, año en el que regresa a México debido a su persecución en Europa para continuar su actividad política antifascista hasta 1942, cuando fallece de un infarto.

Basado en la biografía escrita por Elena Poniatowska, el salmantino Angel de la Calle publicó en formato de novela gráfica dos entregas sobre la vida de la fotógrafa, que fueron reeditados el pasado año por Ediciones Sins Entido en un sólo volumen de tapa dura bastante cuidado. En ese tiempo, en México, se encontraban algunos de los personajes pioneros de las letras, imágenes y pasiones del mundo por venir. En el libro descubrimos una mujer insólita, con una vida intensa, bohemia, romántica, plagada de intrigas políticas, aventura y romanticismo en esa época en la que se moría y se vivía creyendo construir un mundo mejor. Modotti es una mujer apasionada que se come la vida y a su tiempo, es la fotógrafa, la estrella del cine mudo, la modelo de pintores y fotógrafos, la amante de Weston, del muralista Xavier Guerrero, de Mella o del comandante español republicano Carlos, la agente del servicio secreto soviético, la heroína antifascista en España, la amiga de Rivera, de Machado, de Neruda… y es la artista, la fotógrafa vanguardista por excelencia, profesión y pasión que forman parte de su vida con su cámara a cuestas.


El cómic de Angel de la Calle, a caballo entre el diario personal y el documental, consiguió el Premio de la Crítica en 2005 y fue nominado como mejor obra en el Salón del Cómic de Barcelona ese mismo año. No es para menos, porque además del fantástico retrato de una mujer sobre la que merece la pena entretenerse un poco y de la que muchos desconocen su paso por esta humanidad, es un recorrido sin desperdicio sobre la época y los lugares donde la vanguardia del arte se forjaba para el futuro.

A la muerte de Modotti, Pablo Neruda le dedicó este poema:

Tina Modotti, hermana no duermas, no, no duermas:
tal vez tu corazón oye crecer la rosa
de ayer, la ultima rosa de ayer, la nueva rosa.
Descansa dulcemente, hermana.
La nueva rosa es tuya, la tierra es tuya:
te has puesto un nuevo traje de semilla profunda
y tu suave silencio se llena de raíces.
No dormirás en vano, hermana.
Puro es tu dulce nombre, pura es tu frágil vida:
De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma:
De acero, línea, polen, se construyó tu férrea
tu delgada estructura.
El chacal a la alhaja de tu cuerpo dormido
aún asoma la pluma y el alma ensangrentadas
como si tú pudieras, hermana, levantarte,
sonriendo sobre el lodo.
A mi patria te llevo para que no te toquen,
a mi patria de nieve para que a ti pureza
no llegue al asesino, ni el chacal, ni el vendido:
Allí estarás tranquila.
¿Oyes un paso, un paso lleno de pasos, algo
grande desde la estepa, desde el don desde el frío?
¿Oyes un paso de soldado firme en la nieve?
Hermana, son tus pasos.
Ya pasarán un día por tu pequeña tumba,
antes de que las rosas de ayer se desbaraten;
Ya pasarán a ver los de un día, mañana,
donde está ardiendo tu silencio.
Un mundo marcha al sitio donde tú ibas, hermana
avanza cada día los cantos de tu boca
en la boca del pueblo glorioso que tú amabas.
Tu corazón era valiente.
En las viejas cocinas de tu patria, en las rutas
polvorientas, algo se dice y pasa,
algo vuelve a la llama de tu dorado pueblo,
algo despierta y canta.
Son los tuyos, hermana: los que hoy te dicen tu nombre,
los que de todas partes del agua, de la tierra,
con tu nombre otros nombres callamos y decimos,
porque el Fuego no muere.

* Fotografías: “Las manos del tirititero” (1929)/ “Campesinos” (1926)

Madrid, de Basilio Martín Patino (1987)

Hans (Rüdiger Vogler) es un realizador alemán que está en Madrid para hacer un programa de televisión sobre la capital con motivo del 50 aniversario de la Guerra Civil. Le acompaña Lucía (Verónica Forqué), responsable del montaje y su operador Goyo, con los que recorrerá la ciudad grabando imágenes, tratando de descubrir sus espacios y sus gentes, revisando y montando materiales de archivo de la época. Hans se interroga y duda sobre el sentido de su trabajo, hasta acabar disintiendo con sus productores, que le sustituyen en una realización que comenzaba a apasionarle. Pero ha de tomar partido: Seguir las directrices de su trabajo, o apostar por la libertad.

…Conocer sus antecedentes, reconstruir las imágenes de lo que desapareció en el tiempo, conocer las formas de vida que han ido conformando el presente, captar sus silencios, sus días, su contenido, su mirada, su luz. Traspasar las apariencias, sugerir… Están todavía aquí, siguen mirándonos directamente a los ojos, como podrían mirarnos los protagonistas de una película inventada. Siguen estando aquí, ninguna otra forma de certeza más irrefutable dada la capacidad de la fotografía para mentir. No nos inquietan por cuanto significan una copia de la realidad, sino por el misterio. Paradoja de que sigan estando aquí, protagonistas anónimos visibles aún sus rostros entre el holocausto colectivo…

…Necesitaban testimoniar desesperadamente sobre el horror, gritar con sus tomavistas, protestar contra quienes rompían la armonía del mundo. Les instrumentalizaban comités, partidos, comisarios, burócratas… Gobiernos obligados a conformar la opinión sobre los poderes en pugna. De todo aquel trasfondo doctrinario, permanece la sensibilidad herida de aquellos que se limitaban a transmitir una verdad elemental, lúcida, fehaciente. Y supieron elegir y estar en su tiempo y en su espacio, como cazadores tras el ojo del visor. Sólo lo que se filma sinceramente, subjetivamente, quizás desesperadamente, trasciende sobre cualquier pequeña realidad. Qué instinto es el que incita a tomar una cámara o un pincel, para dejar tan expresiva constancia?…

…Duplicar la realidad, copiarla, retratar el tiempo. Capturarlo en el espacio, poseerlo dentro de un reducido fragmento de mundo. Una ciudad es un nombre, áspero o cordial. ¿Qué factores humanos lo determinan? ¿Qué influencia tiene su escenografía? Contradicción de la fotografía como imagen de vida; el acto de fotografiar o de filmar como presagio de cuanto se acaba, como anticipación mágica de la muerte. La muerte, protagonista absoluta del tiempo. Lo más impresionante es que se quedara el pueblo solo, el Gobierno se fue a Valencia. El enemigo estaba a pocos metros, al otro lado del rio… Bucear en el caos del tiempo, fotografiar lo fotografiado, recomponer espacios, indagar el existir de otros. Pero, ¿Por qué el de otros? ¿Noticia? ¿Espectáculo? ¿Ficción? Al pasar la realidad por el objetivo, ¿deja de ser realidad? ¿Documentar, expresar? Inquietantes testimonios reales de artistas como Velázquez o Goya. Aventura, hipnosis, excitante disección del caos… De su simplicidad o su polivalencia depende el que nos estremezca o que nos adormezca aún más. ¿No será la hora ya de elegir definitivamente? ¿Recompensas? ¿Libertad?…
El director salmantino Basilio Martín Patino (“Nueve cartas a Berta“, “Canciones para después de una guerra” y más recientemente “Paraísos perdidos“, “La seducción del caos” o “Capea“) pertenece a esa generación de cineastas que hace algunos años se bautizó como “nuevo cine español”. Un cine surgido de los intentos de evasión de censura del franquismo que despuntó con la nueva democracia y que, a lo largo de los años, se han ido bifurcando por caminos diversos en el panorama cinéfilo patrio. Unos apostaron por aprovechar generosamente las ayudas provenientes del Estado o de las Comunidades Autónomas; ayudas que si bien en su momento sirvieron de empuje a una industria cinematográfica hasta entonces rancia y censurada al extremo, con el paso de los años se han convertido, probablemente, en una nueva soga al cuello de cualquier creación que se aparte de determinados proyectos no exentos de intereses unas veces comerciales, otras personales, de quienes deciden a quién y a qué van destinadas las citadas subvenciones, convirtiéndose en una nueva censura, si no política, sí inclinada a impulsar y promocionar cierto tipo de cine quizá más comercial (desde sus puntos de vista) o más acorde con quien encabece en cada momento las riendas culturales y, cómo no, de los beneficios económicos que conlleven.

Y, lamentablemente, el resultado no es tan sólo que muchas nuevas propuestas no encuentren espacio para su difusión; es, además, que un número importante de cineastas vean cada vez más cerrados sus caminos y no puedan seguir haciendo películas. Pero dentro de este panorama, aún quedan algunos directores íntegros (Martín Patino, Víctor Erice, Guerín, Cesc Gay, Isaki Lacuesta, por citar algunos), que mal o bien siguen trabajando cómo y en lo que quieren sin depender de si su proyecto es amparado por el correspondiente organismo oficial o se es más colega del académico de turno. Basilio Martín Patino es uno de esos pocos cineastas dignos que quedan en el panorama cinéfilo patrio que con películas como “Madrid” demostraron no sólo estar a la altura de un gran cineasta y de su tiempo, sino que, de paso, asestan un repaso moral a más de uno de sus compañeros de profesión. Mérito, pues, no le falta.

Peeping Tom (El fotógrafo del pánico, de Michael Powell)

Se han hecho muchas películas sobre cine dentro del cine. Pero pocas en las que también se hable del espectador. En realidad, el cine nos convierte en mirones. Estamos ahí, sentados en la butaca, en la oscuridad de la sala, mirando las vidas de otras personas. Peeping Tom, dirigida por Michael Powell en 1960, es una obra sobre ese mirar. Vouyerismo y… autovouyerismo, también. Mark Lewis (Karlheinz Böhm) trabaja en el control de focos de un estudio cinematográfico, desplazando, inclinando la cámara para obtener el mejor encuadre. En su vida privada, filma a mujeres mientras se están muriendo. Su cámara tiene un cuchillo disimulado bajo el trípode. Filma sus rostros aterrados y contempla, solo, en la oscuridad de su apartamento, los macabros metrajes una y otra vez.
Una de sus mayores obsesiones son las películas que filmaba su padre, en las que él es el protagonista: películas de cuando era niño despertado súbitamente en mitad de la noche con linternas alumbrando directamente a sus ojos, con su padre soltando lagartos en la cama mientras él dormía, o filmado siendo aún muy pequeño junto al cadáver de su madre. Pocas semanas después, el padre vuelve a casarse y le regala su primera cámara, con la que el pequeño Mark filma la boda, su primera película. Sus traumáticas experiencias le han convertido en un monstruo sin piedad. Para él, todo lo referido al sexo, al dolor, al miedo y a la dirección cinematográfica esta necesariamente conectado al objetivo de su cámara, que le acompaña a todas partes y de la que no se desprende ni un segundo. Tal es su identificación que, cuando su amiga Helen (Anna Stephens) le besa, él responde rozando con sus labios la lente de la cámara.

Además del protagonista, uno de los personajes más interesantes y fascinantes es el de la madre de su amiga Helen (Maxine Audley). Una mujer ciega que intuye, cual pesadilla para Mark, todos sus secretos: “No me fio de un hombre que camina tan silenciosamente”, le dice a Helen; “Vengo a esta habitación todas las noches, los ciegos siempre conocen las habitaciones que están por encima de donde viven”… Mientras, Mark visiona una de sus depravadas cintas y se ve la silueta de la mujer ocupando gran parte de la pantalla al tiempo que dice “¿Qué estoy viendo, Mark?”
Otra de las mejores secuencias de le película, que debió ser la envidia de más de un director de la época, sucede cuando Mark convence a una extra del plató donde trabaja (Moira Shearer) para filmarla sola bailando, brindándole así oportunidad de grabar una escena donde ella sea la protagonista. Deseosa de ser filmada, baila por todo el decorado del estudio introduciéndose varias veces en un baúl. A la mañana siguiente, su cuerpo es descubierto dentro del baúl, mientras Mark, desde el piso superior, graba sigilosamente el hallazgo.
Las estrategias visuales que logra Powell, implican al espectador en el vouyerismo del protagonista. La película comienza con un plano grabado a través del visor de la cámara de Mark. . Minutos después, el mismo plano en la sala de proyección del apartamento, plano filmado desde detrás de la cabeza del protagonista. Entonces, la cámara se retira y la imagen proyectada pasa a primer plano, y es del mismo tamaño que Mark. Casi todas las escenas importantes de la película están filmadas desde la perspectiva de la cámara y trasladadas lentamente a plano completo, haciéndonos cómplices de las situaciones; porque estamos ahí, mirando, curioseando y disfrutando de las perversidades de la mente de un perturbado. Lo realmente logrado de Peeping Tom es que esta sensación la obtiene exclusivamente con el uso de la imagen, de los planos que lentamente se van abriendo al espectador y de magistrales tomas en las que juega tan sólo con la luz y el encuadre.

Pero, aún hay más: El padre de Mark está interpretado por el mismo Michael Powell, la casa en la que se ubican las escenas de la infancia de Mark es la misma en la que se crió el director y el personaje que interpreta a Mark de niño es el propio hijo de Powell (Columba Powell). Con este film, Powell fue más allá de lo soportable por las productoras británicas. La película fue despreciada públicamente en su estreno, retirándose de los cines, y supuso el fin de la carrera cinematográfica de Powell, pues nadie se arriesgaba con su cine y no encontraba financiación para sus películas. Fue estrenada unas semanas antes que Psicosis (que sí obtuvo el esperado éxito de crítica y público). Scorsese, gran admirador de Powell, declaró en una ocasión que Peeping Tom y 8 y 1/2 de Fellini contenían todo lo que se puede decir sobre dirigir cine. Hoy es una película de culto.
Lo cierto es que, viéndola, lo menos que se puede afirmar es que Powell es un auténtico maestro de la cámara, con la que siempre sugiere lo que estamos viendo sin necesidad muchas veces de ser del todo explícito. Colores saturados, planos de víctimas sobre capas rojas (en lugar de sangre) con el bellísimo fondo gris de las calles de Londres de los años 60 convergen en su buen hacer detrás de esa cámara para no dejar que nos libremos en ningún momento de su gancho. Una obra maestra en la que casi no hay distancia entre el protagonista y el espectador, al que atrapa con su objetivo desde la primera escena hasta la última: ahí estamos, querámoslo o no, atónitos en el sofá contemplando tan admirados como horrorizados cada minuto de su cinta.